Confesiones con el cura del Southampton

 

glen-carrie-102887.jpg

Cuando aún no estaban de moda los psicólogos en el mundo del fútbol, en el Southampton FC me encontré con una figura antigua que nunca pasa de moda: el cura. No estaba de manera permanente en el “training ground”, pero su presencia era regular. No sé si venía por propia voluntad o por  demanda del club, como hacía la acupunturista, que venía cada semana o cada dos. Recuerdo que solo hice uso de sus servicios en mi segunda etapa cuando estaba en la última fase de recuperación de mi rodilla. Las molestias aparecían en cualquier parte del cuerpo sin aviso previo. Los estiramientos y los baños de espuma no eran suficiente remedio para tanta tara. No estaba desesperado, y mucho menos impaciente.

Cuando no estaba entrenando necesitaba hacer algo más para acelerar mi recuperación; más que hacer algo, necesitaba sentir que yo tenía el control de mi rehabilitación. Dejar pasar el tiempo no era una opción. Las cosas habían cambiado respecto a mi primer año, por aquel entonces era mi último año de contrato y llevaba lesionado alrededor de 7 meses. El tiempo corría nítidamente en mi contra. Las agujas de la acupunturista me desviaban de la rutina haciéndome sentir avances psicológicos más que físicos. No sé si eran los pinchazos o que me quedaba dormido (con ronquidos incluidos) bajo a la luz de las velas. Estaba obligado a creer. Cualquiera de las ayudas que me eran ofrecidas para disminuir las molestias eran bienvenidas en primera instancia. Otra cosa era la continuidad que le daba a algunos tratamientos.

Entre agujas, baños y estiramientos, estaba la figura del ya mencionado cura (a partir de ahora “El Father”). No tenía una oficina específica para él en las instalaciones. Normalmente atendía en el comedor, algún despacho o en el mismo banquillo. El césped siempre perfecto bajo nuestros pies, los árboles testigos privilegiados de una de las más prolíficas fábricas de futbolistas de Inglaterra, eran la banda sonora de nuestras charlas.

chang-qing-219688

Tuve “a few conversations” con el Father. Realmente no hablábamos de nada en concreto. Ahora creo que él solo quería que tuviera a alguien más con quien hablar sobre cualquier asunto (comida, la ciudad, mi familia, Barcelona, el tiempo…), pero jamás de religión. Nunca me preguntó si era creyente. Hablaba con él porque jugadores consagrados como Kevin Davies, Jo Tessem y otros acudían a él como quien lo hace con un buen amigo. He de reconocer que hablar con el cura me ayudó mucho a relativizar mis preocupaciones en la fase final de mi lesión, pero por desgracia, tal como estaban las cosas hacía falta algo más que un milagro para quedarme en los “Saints”, que es así como se conoce  a este equipo del sur de Inglaterra.

 

Esta historia no está en mi libro “Fútbol B” publicado en Amazon (papel y digital)

IMG_2836

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s