Con 8 años viví mi primera guerra

Eran principios de agosto de 1990. Aún mi familia estaba viviendo en la isla de Fuerteventura (Canarias). Tan solo tenía 8 años y estaba a punto de presenciar mi primera guerra. Comenzó la Guerra del Golfo con la Operación Tormenta. Aunque en la tele se veía como una película, no lo era. A mí no me lo pareció en ningún momento. A mí me pareció terrorífico. Una pesadilla. Me asomaba a la ventana cuando mostraban imágenes de los combates en televisión y me preguntaba si un misil podía llegar hasta Fuerteventura. No era una pregunta tonta si tenemos en cuenta que, según decían en la tele, los misiles iban de un país a otro. Desde Irak a Kuwait.

Mi padre, al que ya no recuerdo viviendo con nosotros en esa época, había sido legionario hasta finales de los 80. De hecho nosotros vivimos en Los Fillods, que eran las casas de metal en las que vivían los legionarios y sus familias. Eran barrios inventados que compartían muros con el cuartel de Puerto del Rosario. En esa época ya estábamos fuera de la colonia de los legionarios. Pero aún así me preocupaba que el padre de alguno de mis amigos o mis tíos tuviese que ir a la guerra. Aunque alguien tenía que impedir que nos lancen misiles.

No sé los demás niños estaban tan preocupados como yo. Con mis hermanos no hablé del asunto. Las imágenes que se veían por la tele eran oscuras con luces verdes. Supuse que lo verde era fuego. ¿Eso es la guerra? me preguntaba yo, no deben ver nada, supongo que de día es todo más sencillo —me decía a mí mismo. Recuerdo que cada día mostraban imágenes en la tele (ahora que lo pienso, creo que siempre eran las mismas), y como solo habían dos cadenas de televisión lo veíamos. Si de mí dependiera tampoco hubiese cambiado de canal. Me gusta ver la aguja cuando me van a vacunar; por eso prefería ver si un misil me iba a impactar.

Yo no pensaba en nada más que no fuese que el fin de la guerra para que no llegase a nosotros. No conocía ni remotamente que había existido una Segunda Guerra Mundial (ni una primera). Lo más “heavy” que conocía estaba por llegar: Los Simpsons. Claro, si no contamos a Edu, el hermano de Alejandrito que era el mejor amigo de mi hermano. Ese era un heavy auténtico. Gracias a él sabíamos de Iron Maiden, Megadeth y Metallica. Edu ya iba con tejanos ajustados a finales de los 80. Seguramente era un adolescente, pero nosotros le veíamos como un tiparraco. Aunque cuanto más lo recuerdo más bajito me parece. Y mientras tanto la guerra estaba en la tele mostrándonos lo malos que eran los iraquíes.

Otra cosa que me chocó fue ver cómo los Iraquíes quemaban los pozos de petróleo. ¡Están quemando el mundo! Eran oficialmente los malos. En la tele te lo daban tan mascado que con 8 años me vi culpando a los Iraquíes por abusar de los Kuwaitíes. Los americanos eran los buenos sin más. Ni me preguntaba qué hacían allí, tan lejos de Hollywood. Columnas de fuego hacían aumentar mi preocupación, no me veía preparado para participar en una guerra. En el cole nadie me había hablado de la crueldad de la avaricia humana. Con el paso de los días, al no ver misiles por nuestro cielo me fui tranquilizando hasta el punto de acostumbrarme a ver la guerra la primera guerra televisada. Lo habían conseguido: me habían insensibilizado. Durante lo que duró la guerra no me pregunté ni una solo vez qué sería de los niños en Irak y Kuwait. Estaba más preocupado por lo que le pasaba a Kevin Arnold y su amigo el feo con gafas en “Aquellos maravillosos años”, aunque no me enteraba mucho de qué iba la trama. Como lo echaban en la tele lo veíamos.

Ahora, 25 años después, veo que en los países árabes hay guerras similares a la del Golfo del Pérsico. Veo que hay gente adulta que sólo se preocupa cuando ve que la guerra puede salpicar a gente como ellos (las similitudes se ven cuando interesa). Guerras que empezaron hace tiempo pero parecía que sucedían en escenarios preparados para morir en silencio. Veían las guerras por la tele y no decían mucho. Ya ni se acuerdan de Kony 2012. No muestran ni el más mínimo signo de vergüenza por haber participado en la difusión de un documental que no solucionaba nada más que el bolsillo de una ONG. Ahora, como un vídeo viral, la guerra se acerca a nosotros a cuentagotas. Gotas capaces de ahogar a decenas de personas. Gotas capaces de mojar a millones de personas, pero el problema es que las gotas se secan y muchos olvidan la rabia que sintieron cuando se mojaron. Me gustaría saber si estos adultos cuando eran niños tenían el mismo miedo que tenía yo a los 8 años cuando veía columnas de fuego y helicópteros de combate en la tele. Yo perdí el miedo con 8 años, pero comprendí que el mundo no eran Los Mundos de Yupi. Por algún motivo no respiré tranquilo cuando acabo la Guerra del Golfo en febrero de 1990. Quizá, a pesar de tener 8 años, sabía que no había terminado el terror.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s