La realidad de ver el fútbol en el bar (no hay más)

Cualquiera que haya visitado un bar español (aunque regentado por una familia china) un domingo durante los meses que hay liga, habrá podido observar que hay grupos de amigos y personas que allí se reúnen cada día de partido para compartir unas birras, unas patatas bravas y su pasión por el fútbol.

En apariencia el ambiente es muy futbolero pero es una pasión artificial, o mejor dicho, una excusa para quedar con los amigos. Pocas veces escucharás algún comentario que desengrane el sistema de juego de alguno de los equipos. Se antepone la excitación a la reflexión. Muchas veces suele darse el caso en el que la gran mayoría de espectadores/clientes son del mismo equipo. Si hay alguien de otro equipo, normalmente, trata de pasar desapercibido y no mosquear a ningún tarado intolerante con la posibilidad de la existencia de personas que apoyen a otro equipo. Todos reclaman al árbitro por sistema sin darle mucha importancia si tienen razón o no; realmente no se trata de justicia, sino de pasar un buen rato y alzar la voz sin temer la represalia de los vecinos. Se pasa de la indignación a la carcajada en cuestión de segundos. El griterío es una forma de liberarse; no al nivel que se grita en un campo de fútbol pero si con el mismo efecto de desahogo. No importa lo grande que sea la pantalla, siempre se presta más atención al camarero que al partido. Más bravas y más cervezas por favor. Cuando no quedan bravas los ojos vuelven a la pantalla. En el segundo tiempo se pide el segundo plato, que es el bocadillo mientras se le exige al colegiado el final del partido cuando vamos ganando, y más tiempo extra cuando vamos perdiendo.

Es un bucle que se repite cada semana en el mismo bar y con los mismos amigos. A la larga pocos van con la intención única de ver el fútbol. Si aún se llevase la costumbre de sentarse en un banco a charlar comiendo pipas, el bar estaría vacío y el parque lleno de cáscaras. Muchos utilizan la excusa de bajar al bar para huir de la exigencia de la pareja o la vitalidad inagotable de los hijos. Los amigos son menos exigente además de confidentes.

Las charlas de fútbol existen en los bares, pero no los días de partido. No es posible conversar con el volumen a tope, ni tan siquiera, a veces, uno escucha sus propios pensamientos porque los comentaristas exageran el ritmo del partido. Si no fuese por éstos, durante el partido habrían muchos momentos propicios para charlar o para echar una cabezada. Cualquier otro día es mejor para hablar de fútbol que el día de partido.

El fútbol es un tema que se puede tocar con casi todas las personas en cualquier lugar y momento sin implicar un exceso de intimación. El fútbol es de lo que se habla cuando no se está en un ascensor. Si hablásemos de fútbol en el ascensor tendríamos que subir y bajar continuamente hasta que quede todo dicho; por eso se habla del tiempo, un par de comentarios pueden sustituir 30 segundos de silencio nauseabundo.

Las mujeres casi nunca muestran interés en conversar sobre fútbol. Prefieren otros temas no menos trascendentes (me abstengo de poner ejemplos). Por lo general son temas en los que nadie sale ofendido, porque a mucha gente le incómoda hablar de asuntos en los que otros puedan no estar de acuerdo y, evitar discutir es un objetivo para muchas personas. El principal motivo es que la palabra discutir ha adquirido una connotación negativa que realmente no debería. Casos como estos son los que me hacen darle luna mayor importancia al uso del lenguaje. Si utilizando las mismas palabras no nos entendemos ya no te digo cuando las ideas son antagónicas.

Evitar la confrontación lleva a mucha gente a acabar hablando de fútbol desde un punto de vista muy similar.

“me gusta el portero de la selección”

“ a mi el central”

“el medio-centro no está mal”

“ pues el delantero se lo está currando”

En definitiva han rellenado una conversación que bien podrían haber resumido diciendo que a ambos les encantan la selección española.

Ver un partido de fútbol está al alcance de casi todos los públicos. Esto ya no es como antes que el precio de los canales de pago eran para la clase media-alta. Ahora por menos de 2 cubatas te puedes abonar a ver un sinfín de partidos. Además, con conexión a Internet , con una menor calidad, se puede seguir cualquier evento deportivo sin salir de casa.. El bar ha sido sustituido por Twitter y Facebook. Cuando hay fútbol todos acudimos al patio a comentar. Por suerte, se puede empezar hablando de fútbol y acabar con cualquier tema de actualidad. Si de algo no sé sabe, siempre se puede preguntar y escuchar. Es la mejor manera de conocer varios campos y no solo el de fútbol.

¿Conoces al Dr Ben Carlson? Yo supe de su historia a raíz de una película, “Manos milagrosas”,que trata de la vida de este doctor negro pionero en la separación de siameses mediante operación. No voy a desgranar la película entera pero esta en Youtube. Una de las tantas escenas que me quedaron grabadas es en la que se entrevista con el director de un hospital para optar un puesto y en un momento de la conversación, en el Dr Ben Carlson, compara la función de un médico en la sala de operaciones con un director de música clásica dando argumentos solo al alcance de una persona amante de la música clásica. El director se queda congelado y le pregunta:

-¿Es amante de la música clásica?

– Me encanta

-Entonces nos llevaremos bien.

En entrevistas posteriores (en la vida real) recuerda ese momento en concreto y recomienda a la gente joven que tenga muchos intereses porque éstos pueden ser útiles a la hora de relacionarse con muchos tipo de personas. El fútbol está bien, los deportes están bien, pero hay que interesarse por muchas cosas porque el mundo es demasiado rico para solo hablar de fútbol, no importa lo friki que pueda parecer un hobby, esos son las mejores, los que la gente realiza con más pasión.

Un propósito que deberíamos tener todos es no ser monotemáticos, ni bitemáticos. No es fácil porque no sabemos de todos los temas pero cuanto menos sepamos más motivos tendremos para escuchar a otros. Es la manera más cómoda de aprender y despertar el interés en temas que jamás podíamos pensar interesarnos. Escuchar no es solo abrir los oídos, también hay que preguntar, porque de esta manera la otra persona saca lo mejor de sí mismo.

Sabemos que el fútbol es para mucha gente solo una excusa para interaccionar con otras personas. El problema viene cuando hay personas que se sienten demasiado afectadas con los resultados y decisiones de sus equipos. Es difícil para ellos entender que la derrota de un equipo es el problema de los jugadores y trabajadores del club. Ellos no se van mosqueados a casa si en tu empresa hacen un ERE. Así de claro. No les veo alarmados cuando dan las cifras de paro cada final de mes. Ninguno comenta nada ni se solidariza con la situación de los parados. En cambio, ellos pierden un partido, que no el empleo, y más de uno se mete en la cama con una semidepresión. Yo he acabado agotado mentalmente viendo un partido de fútbol por la tele a pesar de ser un aficionado neutro, pero a veces tengo más preferencia hacia un equipo que otro, normalmente el que en apariencia es más débil. Pero no me llevo el mosqueo más allá de los 90 minutos.

En cuanto más alejado del fútbol me he encontrado, más claro he visto que la tensión del partido va a cargo de los comentaristas que añaden una gran dosis de drama y emoción a jugadas que carecen de ritmo y pasión. Ya no me engañan como cuando escuchaba los partidos por la radio y parecía que los partidos eran todos como aquellos Barça- Atlético de Madrid de antaño que acababan con no menos de 5 goles. El fútbol cada vez tiene más por fuera que por dentro.

El dueño del bar de debajo de mi casa me decía que “aquí tenemos el fútbol, pero la gente no está aquí solo para ver los partidos. Vienen porque siempre somos los mismos y el ambiente es amigable. Se toman la cerveza, echan la partida… lo que es el fútbol ha perdido interés para ellos porque cada día hay partidos, que bien podrían ver en sus casas, y hay tantas competiciones que el mono de fútbol ha quedado sobrepasado, ha perdido interés. Copa, Liga, Champions… un desmadre”.

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