Hijo, no tengas prisa por crecer, yo no la tengo

Tras comparar compañías y teléfonos me decidí a dar el salto y cambiar de operadora. No sabría decir si fue más por las tarifas y por el aparato que la compañía me daba para seguidamente encadenarme a una permanencia de 24 meses. Le quitamos el plastiquillo y ya estamos imaginando cual será nuestro próximo terminal – como dicen ellos –.

La novedad atropella al presente de tal manera que hace aún más fugaz la inmediatez del ahora. Del ya. Ya no se valoran las cosas por su calidad sino por su novedad. ¿De verdad son mejores los pantalones de ahora que los de antes? Ni cuando era niño rompí tantos pantalones tejanos. El mayor reclamo a la hora de vender un producto es la palabra “NOVEDAD” sobreimpresionado en un póster o parpadeando en la pantalla de televisión. Me causa estupor que la novedad sea lo más importante en un producto. Muchas veces, las compañías, son tan descaradas que la única novedad que presentan es el envase, precisamente lo único que no te comes. Y por esa mamarrachada le suben el precio a la fucking leche de siempre. Exactamente el mismo agua de siempre pero en un envase un poco más grande (o más pequeño). Yo compro mirando el precio del litro por envase. A mí que tenga forma de boomerang para meterlo en la nevera me importa bien poco. A otra gente parece que si le afectan estos cambios y la compran…porque es el nuevo envase. Esta estrategia esta destinada a los compradores compulsivos, los sabandeños (los que hacen shopping los sábados aunque no necesiten nada). Todos lo hacemos hasta que un día haciendo limpieza en el armario ropero vemos que siempre sobreviven las mismas camisetas de siempre. Las nuevas han de ser regaladas. Les ocurre como la música que metemos en el móvil. Más de 2 GB de música y siempre la misma pregunta : “¿Por qué metí esta canción? ¿Y está? ¿Y está?…Borrar”.

Mi querida mujer tiene la costumbre de tratar de adivinar quién es el asesino de la película cuando solo llevamos 10 minutos. No puede esperar a ver lo que ocurre. Empieza a señalar culpable indiscriminadamente, no me extrañaría que un día sea yo el señalado. Lo mejor de una película – con diferencia – es lo que ocurre entre el inicio y el final. Yo le digo que “mira la peli, ya aparecerá”. Ella se ríe porque no puede evitarlo. Ya nos conocemos.
Cuando alguien me recomienda una película que me pueda interesar, y se le escapa el final, le digo que realmente no me importa. Casi prefiero que no me desgrane el desenlace de ésta. El final es demasiado efímero como para darle más importancia que al resto. De hecho, he visto películas y series buenísimas que acaban como el culo – literalmente. Los finales que más me gustan son como los finales de temporada de The Wire; no hay buenos ni malos, no acaba ni bien ni mal. Todo queda como la vida. Unos van para allí, otros para allá, otros no se sabe.

Jugando con mi hijo (7 meses) me llamó la atención un pensamiento mientras veía como mi hijo se mantenía sentado sin ayuda ninguna. Hace unas semanitas no era capaz de sentarse by himself – me encanta como suena “por sí mismo” en inglés – , ahora ya lo hace , además empieza a tener la necesidad de estirar las piernas para levantarse. Me asusté al pensar “¡qué ganas de que empiece a caminar”…stoooop!!!, me dije a mi mismo. Hace unas semanas deseaba que se sentara y ya lo hace , esto va muy rápido. Ha pasado de estar todo el día tumbado a querer levantarse. Mis deseos se han ido cumpliendo demasiado rápido. Simultáneamente empieza a pronunciar sus primeras sílabas (da-da-da), ¿no es maravilloso? Lo es.
Con la vista enfocada en el futuro me encontré pisando el presente de puntillas. No estaba siendo consciente de que AHORA es la única vez que va a soltar sus primeras sílabas, que ahora es la única vez que me vamos a poder ser espectadores de lujo de sus intentos por ponerse de pie. No lo volverá a hacer porque solo hay una primera vez para esto. El final del balbuceo es hablar. El de tratar de levantarse es caminar. Después habrán más primeras veces pero a día de hoy solo tengo pensado disfrutar de estas primeras veces, que son las que tocan.
Mientras se apoyaba en mí, le iba diciendo: Kanaan, take your time to stand up by yourself. I’m not in a hurry. If you fall down we gonna be here to help you over and over again.
Kanaan, tómate tu tiempo para levantarte. No tengo prisa. Si te caes, vamos a estar aquí para ayudarte una y otra vez.

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