ÓSCAR BUENO hizo honor a su apellido

https://i0.wp.com/golcat.com/imagenes/catalogo/1208_99-00.jpg

Me encontraba en el Espanyol B,temporada 99-00. Recién había cumplido los 18 años cuando nos estábamos jugando el ascenso a 2ª División B. Teníamos un equipazo – del cual no hace falta empezar a decir nombres porque es un rollo – con el que conseguimos el ascenso finalmente.

Ese día nos jugábamos medio ascenso ante un equipo del cual no recuerdo su nombre. Se juegan tantos partidos que uno olvida los detalles. Estábamos convencidos de poder dar el paso y salir del encuentro con medio ascenso en el bolsillo. Ese día jugué en punta como venía haciendo durante el último cuarto de temporada. Estaba a un nivel tan bueno que el entrenador (No sé si era Paco Flores o Ramón Moya) no dudó en ponerme arriba. No era Cristian Vieri a la hora de definir pero con Arnal Gibert de compañero arriba éramos unos diablos difíciles de parar, creo que Pep Puigdesens o David Ávila o Rafa Bueno (alguno acertaré) estaba allí arriba también…sí! Le recuerdo en la celebración del primer gol dejando entrar y protegiendo mi suave tiro tras aprovechar el error del portero. Nuestra insistencia era tal que poníamos nervioso incluso al tipo más tranquilo. Supongo que esa era la idea del entrenador.

En este tipo de partidos lo más importante es no recibir goles y marcar antes del descanso. Eso hice. Alrededor del minuto 35 aproveché una indecisión del portero y el central en una salida fuera del área, para avanzarme y empujar el balón a puerta vacía. Chute suave mientras Pep Puigdesens acompañaba a la pelota, sin tocarla, hasta el fondo de la red. Cuando entró el balón yo ya estaba chocando las manos con los jugadores no convocados que se encontraban tras la valla en el corner derecho. Si no recuerdo mal Óscar Macías era uno de ellos y puede que Ildefonso Lima. Ya hace mucho tiempo y muchos detalles se me han olvidado.

Lo más difícil ya estaba hecho; habíamos abierto el melón. La 2ª parte la afrontábamos con optimismo porque estábamos un par de escalones por encima de casi todos los equipos de tercera división. Bendita juventud. Bendita preparación de Eloy. Nunca en mi vida vi a tantos jugadores con esa chispa. Tener a jugadores como Iván Díaz, Gerard Autet, Bruno Saltor o Moisés Hurtado (entre otros) nos convertía en un equipo muy difícil de sorprender. La segunda parte fue un vendaval blanquiazul. Hacíamos las delicias del respetable, como mecánicamente dicen los comentaristas deportivos que no aportan un lenguaje nuevo al juego. Pronto cayó el segundo gol, el tercero y el cuarto. Resultado final 4-1.

Mientras marcábamos goles ocurrieron muchas cosas que no pasarán a la historia, acciones que no son recordadas por nadie más que el protagonista, yo: fallé 3 goles cantados antes de ser sustituido. Estábamos tan bien que me llegaban balones en unas condiciones inmejorables para marcar. Saltaba Arnal, 1,75 m, contra un central de cerca de 1,87 m y desvía el balón a mi posición, un poco más a la derecha de la media luna del área, libre de marca, solo el portero se antepone a mí. Tengo tanto tiempo que me da por pensar y cruzo el balón con una precipitación típica de un adolescente que escucha a sus padres llegar cuando está viendo una peli porno en el ordenador…la cruzo demasiado y se va fuera.

El partido sigue y claramente se ve que les vamos a machacar gracias a nuestra juventud y nuestra calidad. Hay que tener en cuenta que en tercera te enfrentas con gente que, además de jugar trabaja y son padres, nosotros nos dedicábamos únicamente al fútbol profesional. Alguno estudiaba pero en serio, pocos. Creábamos ocasiones y esta vez recibo el balón al borde del área hacia el costado izquierdo de la media luna y el portero, que parece que estaba más fuera que dentro de la portería, ya estaba achicando espacio y venía hacía mí con la única intención de fastidiarme la fiesta. Al recibir la bola me vino a la cabeza la ocasión fallada anteriormente y decidí regatear al portero arrastrando con la derecha hacia la izquierda para luego chutar con la zurda a puerta. Lo hice perfecto, quizás me escoré más de lo necesario pero desde 2 metros a la izquierda del punto de penalti no hace falta ser Messi para empujarla. Así hice, mi tiro esquivó a un defensa que se pasó de frenada tratando de tapar el hueco que el portero había dejado al haber sido regateado segundos antes. El público estaba celebrando ya el gol, pero yo y los que estaban tras la portería, en el costado derecho, sabíamos que ese balón podía ir fuera. Efectivamente lo crucé demasiado y salió rozando el palo.

A raíz de ese instante el partido empezó a hacerse largo. Ya íbamos 3 ó 4 a 1, no tenía que pasar por esto. Ya era imposible marcar un gol. Recuerdo que el día estaba nublado, o quizás es el recuerdo que me queda. Tuve alguna ocasión más pero ya no la recuerdo porque estaba fuera. Había luz en la casa pero no había nadie dentro. Más o menos como Rajoy. Cuando de repente se levantó el cartelón y el número que salía del campo era el mío, ese día el 9. Gracias.

Eloy, el preparador físico,segundo entrenador y psicólogo, me acompañó en el trayecto que va desde el banquillo a los vestuarios. Un camino que normalmente se hace en solitario o con Manolo “El Fenómeno”, el utillero. Durante todo el camino ,que eran unos 90 segundos, Eloy me puso el brazo por encima mientras me felicitaba por el partido y quitaba importancia a mi frustración visible en mi cara tras haber perdonado tres ocasiones claras. Al pasar frente al público no escuchaba nada, solo me quería duchar. Eloy no me sacó el brazo de encima hasta que entre en el vestuario. Gracias.

Después del partido, ya vestido de calle, me iba cruzando con aficionados y padres de compañeros que me saludaban como siempre. Como siempre bromeaban de buena fe. Pero ese día el risueño Jacinto no estaba para bromas. Me decían: “Hoy te has hecho amigo del portero” , “Hoy no tenías ganas de marcar goles , eh?” . No me lo tomé mal, devolvía vagas sonrisas, sin mirar a los ojos y sin parar mi huida.

Al subir al coche mi representante/primo, lo primero que me dijo es que si hubiese marcado esas ocasiones media España quería ficharme. No me lo dijo de manera incriminatoria, fue un tono más bien informativo. Pero no era el momento. Yo mejor que nadie sabía lo que había hecho bien y lo que no. No hacía falta que nadie me venga a decir nada cuando no se podía arreglar.

El lunes en el entreno ya estaba más calmado. Por suerte en mi casa nadie me rallaba con el fútbol a pesar de seguir mis partidos. Mi hermano Ruslán disfrutaba tanto como yo y por suerte el sabía como me sentía. No creo que sea fácil ser el “hermano de” en fútbol, hoy soy yo quien dice que soy el “hermano de Ruslán”. Recuerdo que tras un partido en cadetes contra el Lleida al cual vino conmigo, como casi siempre que no coincidía con su partido, me preguntó que por qué no hablaba del golazo que metí. Pues ese día habíamos ganado 9-0 pero no me quedé con buenas sensaciones. No había que darle vueltas, el también era futbolista y lo entendía. Al igual que perder no era motivo para estar triste cuando habíamos hecho un partido bueno.

De ese lunes recuerdo como Óscar Bueno – un jugador que participaba poco por desavenencias con el entrenador – me dijo: Vaya golito ayer , te saliste (algo así). Es un tipo que no anda por ahí iéndole las gracias a la gente gratuitamente, por eso valoré mucho sus comentarios porque no es percisamente un queda bien. Fue el único que se dió cuenta del partidazo que hice a pesar de errar ocasiones. El único que no hizo mención a las ocasiones. El único que supo ver lo importante que es meter el primer gol. El único que sabe que a un chaval de 18 años no hay que presionarle.

Óscar Bueno, hizo honor a su apellido.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s