El éxito y el Paqui de la Esquina

Desde que el Internet se ha instaurado en nuestras vidas, el acceso a la información y a contenidos varios está al alcance de mucha más gente. Depende de la red social puede que te haya llegado algo sobre emprendedores y hombres de éxito. Pero si nos paramos a analizar, todos estos hombres y mujeres de éxitos responden a un patrón y a una definición de éxito poco flexible. Podemos ver como genios hablan de sus éxitos y fracasos, de lo que han aprendido de ello. Todos ganan mucho dinero y son muy felices porque ganan mucho dinero y tienen mucho tiempo libre para dedicar a la familia y aficiones. Ellos repiten eso de que “las crisis son oportunidades” y que “hay que cambiar el paradigma” aunque ellos siguen en el mismo paradigma que es ser reconocidos profesionalmente y ganar mucho dinero. Es es su forma de ver el éxito pero no es la única.
En mi barrio hay un Pakistaní, bueno, más de uno, como en cada barrio. A menos de 50 metros tengo dos colmados regentados por paquistaníes. Al principio iba al más cercano cuando necesitaba algo “urgente”. Ahora voy al otro. La diferencia es que éste siempre saluda amablemente, cada vez que entro. No importa de donde sea el cliente al que está atendiendo, está sonriendo y charlando. Todo el mundo

le sonríe y le saluda con mucho afecto.Y a su vez los clientes nos saludamos entre nosotros. A mí me llama hermano, le pregunto como está y él hace lo propio. No es una pose como lo es la atención de un trabajador del Corte Inglés. Él es más natural.
Le pregunté cómo iba el trabajo y me dijo que bien, mucho trabajo. Le dije que hay que descansar y el dijo que hay que trabajar. En la vida hay que trabajar. Él es felíz despachando durante 10 horas mientras una pequeña tele habla a su cogote. Ésta le hace compañía. No domina el español pero está muy integrado en su relación con los clientes, que es lo que importa. El otro día un niño de unos 10 años que estaba con su padre, al despedirse con una sonrisa enorme, le dijo “gracias jefe”. Imagino que así se debe despedir su padre.Los tres adultos que allí estábamos sonreímos.
Supongo que los gurús en sus ponencias no utilizarían a este paqui para hablar de hombres de éxito. Pero yo, que cada semana compró algo allí, veo un hombre de éxito más común de lo que piensas.Si la gente se alegra de verte, posiblemente, seas una persona de éxito. Lo demás son situaciones de la vida. Lo común.

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