Cuatro visiones distintas de Guinea

Lucia Assue en la foto.

Los amigos de la revista digital Fronterad se han vuelto a lucir con un reportaje que me toca de lleno, a mí y otros tantos Guineanos españoles.Os invito a leerlo tanto a los ecuatos  como a los españoles, podréis conocer algo más del único país de la África negra hispano parlante.

Destaco cuatro párrafos para que os animéis a la lectura de dicho reportaje.

A mi madre le sorprende muchísimo que yo no mantenga una relación estrecha con Guinea. De hecho, a veces me lo recrimina, dice: tenéis que volver a Guinea. Y mi respuesta es que para mí ir a Guinea es como ir a cualquier otra parte del mundo.

Carlos Ubenga

(Nacido en Guinea Ecuatorial, país al que no ha vuelto desde que salió para España en 1980. Es trabajador social y mediador intercultural).

“Cuando llegué a España, los hombres me parecían todos iguales, no podía diferenciar a uno de otro, excepto por la barba. La gente hablaba demasiado rápido para mí, Conocía el castellano porque lo había oído hablar de niño en Guinea, pero cuando llegué aquí me resultaba imposible entender.”

“No es sencillo, la idea de estado-nación que se maneja en occidente no es aplicable en África, allí hay otra realidad y hay que buscar otra forma de estado, de gobierno u otra forma de e asociarse porque esta no funciona, ya que tienen realidades muy tribales. La idea de lo público no es la idea que tenemos aquí y contrasta con las ideas ancestrales que se tienen allí: pensar en lo público como lo de todos, eso constituye un paso grandísimo que tenemos que dar… Y claro eso es un problema, porque si lo público no es lo de todos, entonces quitemos lo público y que cada uno viva en lo suyo, en su terreno, en su poblado, en su comunidad y, a lo mejor, funcionamos mejor y no encontramos comunidades que gobiernan a otras en contra de su voluntad”.

Carmelo Nvono

(Vive entre España y Guinea Ecuatorial. Es presidente de la Cámara Oficial de Comercio Hispano-Guineano y del alto Consejo de la Comunidad Negra en España).

“Yo nunca abandoné Guinea, al contrario, siempre he tenido mucho interés en volver a Guinea. Si ahora mismo estoy en España, es porque, seguramente, no se ha generado en mi entorno o en mis circunstancias la oportunidad clara que me permita vivir en Guinea para trabajar más por y para mi país. Occidente me está proporcionando experiencias personales y profesionales muy importantes que no se dan en otros lugares y lo que quiero es aprovecharlas para posteriormente volver a mi país, que es lo que más añoro.”

“Muchos españoles no saben que Guinea fue colonia española, no saben que Guinea es Guinea Ecuatorial, muchas veces nos confunden con Guinea Bissau o Guinea Conakri. A la gente aquí les sorprende que en África haya un país donde se hable español. Con el paso del tiempo se ha perdido información, ha habido un lapsus de transmisión de información de generación en generación. Por contra en Guinea eso no ocurre: en Guinea la relación, la correlación, el punto de referencia con España es total”.

Erika Reuss

(Vivió en Guinea Ecuatorial en la época previa a la independencia.Posee la mayor colección particular de libros y documentos sobre Guinea Ecuatorial que existe en España).

“El primer mes fue duro, yo tenía veinte años, todo era rarísimo para mí: Lo primero que me llamó la atención fue que las casas no tenían ventanas, ni alfombras. Teníamos un boy y yo no sabía si venía siempre el mismo o venía otro, no podía distinguirlos. No fue fácil pasar de ser una niña bien del barrio de Salamanca a llegar a un país tan distinto, que aunque era España y tenía unas costumbres un poco españolas, era otra cosa: Gente distinta, un lugar con un clima horroroso, un calor insoportable, con una humedad del noventa y tantos por ciento. Pero pasado ese primer mes, me fui acostumbrando y ya me hice al país y me gustó, y me sigue gustando. Ahora, cuando vuelvo me sigo encontrando en casa, aunque esté en un hotel y las condiciones sean distintas, me siento en casa, vuelvo a casa, considero mi casa tanto aquello como esto”.

“Llegamos a Barajas vestidos de verano, con un frío pelón. Las señoras de auxilio social nos tuvieron que dar unas mantas. Estuvimos nueves meses en Madrid con mi madre y nos volvimos a Santa Isabel en 1970. La vuelta definitiva fue en 1971. Cuando la situación se hizo insostenible nos fuimos con mucha pena. Prueba de ello es que yo he mantenido esa unión, no física, pero sí intelectual y cultural para no perder el vínculo con Guinea hasta que en 2001 volví gracias a la Universidad de Alcalá de Henares y a la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial. La vuelta fue difícil. Me alojaba en el Hotel Eureka, mi casa estaba medio abandonada, las calles estaban desastrosas y todo estaba sucio. Fallaba la luz, no había agua potable y me llevé un golpe bastante brusco. Pero la acogida fue muy agradable y hubo gente por la calle que me reconoció, y habían pasado treinta años. Es algo que, cómo no vas a echarlo de menos. Son pequeños detalles, no es nada. ”

Lucía Asue

(Nacida en España de padre ecuatoguineanos con DNI español y madre española. Es periodista de Televisión Española).

“Mi padre es de Guinea y mi madre segoviana, Los mulatos estamos en una búsqueda constante de nuestra identidad, porque tú tienes muy claro que eres de aquí, pero todo el mundo te dice que no eres de aquí, todo el mundo te pregunta de dónde eres, cuando en realidad lo que quieren saber es de dónde vienes”.

—Soy española.

—No pasa nada, dímelo, si yo tengo amigos hondureños.

—Es que no soy hondureña. Que soy española, hombre, y de Alcorcón, ¿es que no se me nota? Mire usted cómo hablo.

Mi padre nos contaba historias de cuando él era pequeño, todo trascurría en un bosque, en una selva llena de animales. Nos contaba que se había hecho sus cicatrices con un machete o subiendo por una liana y yo me moría por ir a Guinea, creo que me llegué a inventar que ya había ido y se lo contaba a mis amigas del colegio. Luego vas creciendo y estudias, te enteras de cosas, ves las noticias, ves imágenes y rebajas un poco la leyenda que tienes sobre el país. Así que me decepcionó un poco Bata porque para mí era como Oropesa del Mar. Habían hecho un paseo marítimo enorme y algunos rascacielos y yo decía ¿pero esto qué es? ¿Dónde están las tortugas de las que me hablaba mi padre? Claro que hay una diferencia gigantesca entre lo que yo me imaginaba antes de ir y lo que me habían contado y lo que me he encontrado.

Todo es mucho más terrenal, es que yo vivía Guinea como si fuera un cuento, pero aún así ha sido fantástico poder ir”.

Texto rescatado de los amigos de Fronterad

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