CRUZADOS ROTOS

De lo que hablo con mis amigos

Un futbolista lo es para siempre

Reflected glory: author Haruki Murakam

Reflected glory: author Haruki Murakam

Murakami publicó su primera novela con 33 años. Hoy con más de 66 es uno de los escritores más leídos además de ser un experto en introducir gatos parlantes en sus novelas como algo habitual. Hay otros casos de escritores que empezaron a escribir a edades muy avanzadas, por ejemplo Frank McCourt, uno de los autores que mejor me lo ha hecho pasar leyendo. Es un caso paradigmático es el del escritor  Frank McCourt, quien no empezó a escribir hasta que se jubiló, tras años trabajando como profesor. Su primer libro se publicó cuando tenía 66 años, y ganó un premio Pulitzer. Se trata de ‘Las cenizas de Ángela’, una novela autobiográfica en la que cuenta su infancia en Irlanda.

Con otras profesiones o artes se dan casos similares que han llegado al éxito. En cambio en el mundo del fútbol, y del deporte en general, es casi imposible comenzar a una edad avanzada. Cuando digo avanzada no me refiero a los 50 años (que no es vejez). Me refiero a 17 o 18 años, por ejemplo. Un jugador profesional, para llegar a donde ha llegado debe iniciarse a edades no más tardías de los 14, más tarde es imposible llegar al profesionalismo. Más que un recorrido es una forma de vida como lo puede ser ir a la escuela, jugar en un tu barrio o visitar a la familia los domingos cuando se es niño.

Yo, al igual que millones de futbolistas que han podido jugar a cambio de dinero (o no) tengo esa misma trayectoria. Una parte de mi vida inseparable de mi persona. El hecho de haber ejercido una profesión tan admirada por millones de aficionados, en la carta de presentación, ser ex futbolista es una de las etiquetas más llamativas con el que muchos me identificarán de por vida. Con el tiempo quedará como una anécdota que sonará igual que cuando se recuerda que Julio Iglesias fue futbolista. En el caso de los jugadores con una trayectoria muy importante, esta etiqueta les acompañará de por vida como algo más positivo que negativo.

Aún caliente el recuerdo de mi tibio paso por el mundo del fútbol profesional, mis opiniones están ligadas a mi condición de  ex futbolista incluso cuando no estoy hablando de deporte. En algunas ocasiones me da la sensación de que mi discurso se pierde tras la etiqueta de ex futbolista que con orgullo recuerda que dediqué mi bendita niñez, adolescencia y parte de la juventud al mundo del fútbol.

En algunos temas, ser ex futbolista, me otorga una autoridad que no siempre se ajusta a mi conocimiento. El hecho de haber sido futbolista no quiere decir que uno sepa todo acerca de lo que rodea al fútbol. De hecho, uno conoce lo que ha vivido y poco más, que no es poco. Pero en otras ocasiones, especialmente hablando de fútbol, necesito desmarcarme de mi etiqueta de futbolista para poder expresar con la libertad lo que opino como aficionado, como ciudadano, como espectador o como educador.

Hay muchas maneras de hablar sobre fútbol pero los aficionados al fútbol esperan que los ex futbolistas lo hagamos con objetividad y precisión. Si hablásemos de matemáticas esto sería posible, incluso de boxeo es posible ser preciso. Sin embargo el fútbol tiene millones de puntos de vista y hay que aceptarlo. Los futbolistas y ex futbolistas, que dicen que es lo mismo, tenemos los nuestros y no son para nada uniformes ni aun vistiendo la misma camiseta.

De alguna manera, he tratado de reivindicarme como retirado de ex futbolista (definición que escribió un amigo en mi muro de Facebook). No me ha costado mucho darme por vencido y aceptar que soy futbolista de por vida, solo hay que ver como tengo las piernas y la rodilla izquierda. Otro contacto, que no amigo, porque un ídolo no puede ser tú amigo (y personalmente no nos conocemos), respondió a mi duda existencial que decía: ” Detesto ser visto como futbolista incluso después de retirado. Hago más cosas en la vida como para llevar un etiqueta del pasado”,o algo así.Con unas breves palabras, “Muy fácil…pues no haber jugado”. Otros comentarios iban por el mismo camino. Otra vez yo creyéndome contra corriente. Parezco un salmón negro.

Un día o dos después, estaba con mi mujer y mi hijo en la terracita de casa haciendo nada en especial, si no contamos estar juntos como algo especial sino como vital. Me sorprendí a mi mismo -muchas veces me sorprendo a mi mismo- dándole vueltas a algún asunto mundano, relajado mientras pateaba una pelotita contra la pared. En ese instante vi claro que pienso con los pies, que los años de primera juventud están en mi persona y es algo que va conmigo. Hay gente que fuma, los hay que hacen garabatos en una hoja cualquiera, también están los que con el dedo indice van acariciando la pantalla del móvil para ver las “noticias” del muro…pero yo no, yo le doy golpes a la pelota porque cuando en el parque de la Espanya Industrial no había nadie porque empezaban a pisar las discotecas, yo estaba con mi hermano soñando con ser futbolistas.

En fin, es estúpido tratar de renunciar a lo que siempre soñé y palpé con la punta de los dedos…del pie.

La huelga de futbolistas (I): La gente se enfada

Como bien es sabido por la mayoría de españoles que tienen tele: los futbolistas amenazan con ir a la huelga a partir del 16 de mayo. No voy a explicar cuales son las reivindicaciones de la Asociación de Futbolistas Españoles, AFE, (de la cual formé parte durante mis últimos 4 años en activo) Como era de esperar muchos son los ciudadanos que se han indignado por esta decisión. Opinan que unos privilegiados como ellos no deberían hacer huelga. Bueno, los jugadores de primera división solo son la punta del iceberg. Esta pirámide que es el fútbol español está formada por miles de jugadores aficionados, la mayoría niños y adolescentes. Los equipos de fútbol son, en general, entidades sociales que ayudan a dinamizar los barrios. Por supuesto que hay clubes que tienen objetivos más ambiciosos con vistas a profesionalismo. Lo más común es dar a la juventud la posibilidad de practicar un deporte como complemento a la educación. Evidentemente, todo esto cuesta dinero. Por suerte hay mucha gente que dedica su tiempo a los chavales a cambio de un muy poco dinero en relación a la dedicación e implicación. La mayoría de estos trabajadores no cotiza en la Seguridad Social. Un sueldo de entre 50€ y 300 € quedaría en nada. Muchos son los colaboradores que están dejando el puesto para evitar problemas con la Agencia Tributaria.

Yo he estado en el mundo profesional y en el aficionado, y puedo afirmar que no es lo mismo trabajar en un lado que en otro. Son mundos muy alejados a pesar de estar hablando del mismo deporte. Cuando yo jugaba en el Sector Sanfeliu, un club de barrio, el delegado era el padre del portero, “el Presi” un tipo que tenía su trabajo a parte, y el coordinador era El Frutero. Nunca lo pude corrobar pero supongo que vendía frutas. Pero siempre estaba allí para lo que hiciera falta. Yo, mi hermano y mi primo no pagábamos todas las cuotas porque bastante tenían nuestras madres como para pagar por jugar a fútbol. Incluso conseguimos que nos pagasen el bono-tren de vez en cuando. Gracias a esta gente que dedica su tiempo a los clubes de barrio, evitamos ser más callejeros de lo que ya éramos.

Por lo que tengo entendido la AFE ha pedido, entre otras cosas, “un porcentaje directo, que serviría de colchón para futbolistas más humildes, reinserción laboral  (Hablaremos de la reinserción laboral en próximos artículos) o proyectos sociales a través de la RSC de la AFE”. Me parece muy bien. No porque los jugadores no hayan disfrutado de sueldos elevados si lo comparamos a la media de los ciudadanos, sino porque ellos son parte importante del pastel y es justo que se lleven un pedazo mayor. Pero al igual que los futbolistas también se han de llevar un pedazo mayor los trabajadores de Coca Cola cuando hay beneficios extraordinarios, El trabajo de uno debe ser recompensado entre los que lo sudan. Sea fútbol o sea un bar. Las propinas se reparten.

En cuanto a lo de reclamar mejoras fiscales o algo así no me queda muy claro pero los tiros van por ahí. Como no soy muy amigo del dinero no entraré a valorar este asunto. Solo digo que todos deberíamos tener los mismo deberes y derechos.

¿Por qué se enfada la gente?

Hay gente que es tan facha que se enfada cuando llega tarde al trabajo porque los transportes públicos están en huelga (muy justas la mayoría de ellas); Hay gente que todavía maldice a los controladores aéreos por hacer huelga. Una huelga que afectó a 600000 personas, pero se indignó medio país porque así lo quiso el Gobierno utilizando la propaganda a través de los medios de comunicación; Qué decir de los profesores, la cantidad de palos que se llevan cuando exigen algo mediante huelga es ridículo. Hay padres que les preocupa que su hijo se quede un día en casa, pero no que los recursos en la escuela sean escasos para garantizar un mejor funcionamiento. Incluso encontraremos gente que critica a los trabajadores de la Sanidad cuando protestan contra los recortes en el sector. ¿Cómo no iban a criticar a los futbolistas?

Me parece sana la crítica, de hecho yo la practico a diario. Pero la crítica gratuita me da pena. Cuando se critica se agradecen argumentación con un mínimo de reflexión. La gente “decente” cuando alguien se sale del patrón se dedica a desaprobarlo. Para este tipo de personas, si tienes trabajo no debes morder la mano que te da de comer. No son conscientes de lo vacía de contenido que está frase. Cualquier huelga se la toman como algo personal. Posiblemente porque ellos mismos no tienen los que hay que tener para pedir mejores condiciones en sus trabajos. Con esto no digo que esté de acuerdo con la huelga de los futbolistas. Más bien me da igual,pero la respeto. Lo problemas de España no son los sueldos de los futbolistas, sino los bancos donde ellos y nosotros metemos el dinero. Antes de matar a los futbolistas deberíamos fijarnos en esos hombres trajeados que simulan ser señores respetables en los palcos. Ellos son los que presionan al gobierno para conseguir que sus chanchullos tiren para arriba. A fin de cuentas los futbolistas son piezas caducas y necesarias en este rompecabezas que es el desastroso fútbol español que a muchos hace sentir orgulloso.

Además de todo esto, el Barça y el Madrid no ayudan a la igualdad en el fútbol español. Son como si hubiesen 2 Estados Unidos en un mismo mundo.

Contra la opulencia (1): El fútbol moderno es pura apariencia

Esta es la primera entrega de una serie de  4 artículos CONTRA LA OPULENCIA

Mis primeros recuerdos de fútbol pertenecen a los años 90. Se puede decir que fue el principio del fútbol moderno tan como voy lo conocemos. El principal motor de este nuevo fútbol fue la marca Nike. Después de la enésima versión de zapatillas Air Jordan, el mundial en EEUU fue el lugar idóneo para meterse de lleno en el mundo del fútbol. La multinacional necesitaba encontrar. Su Michael Jordan del fútbol y escogieron a Romario. Por suerte el brasileño no era ningún Monigote al servicio de Nike. Durante los años previos al Mundial, Nike fue seduciendo a jugadores importantes para convertirlos en Jordans, Agassis o Sampras. Les ha llevado lustros conseguir individualizar el talento de un equipo en una sola persona. Adidas a colaborado en esta carrera de ratas. Lo curioso es ver como ambos han colocado a sus estrellas futbolísticas en casa del enemigo: Cristiano(Nike) viste Adidas en el Madrid mientras que Messi(Adidas)viste Nike en el Barça. En sus selecciones ambos visten las marcas que les patrocinan, ¿casualidad?  No lo creo.

La evolución de las botas de fútbol

Tras la celebración del Mundial de EEUU las botas de fútbol empezaron a quitarse el luto de encima. Marcas como Diadora fueron las primeras en hacer botas blancas que rompían con lo visto anteriormente. Antes, la innovación de Adidas había sido ponerle caucho al empeine para que Ronald Koeman reventara la bola. Eso más que unas birras parecían unos tanques. Nike por su parte alargó las lengüetas a lo largo del empeine dando un toque desenfadado al jugador. Lo que realmente importaba (e importa) es la visibilidad del logo. Nike vive de hacerte pagar por mostrar su logo en el pecho. Y funciona. Estas marcas no fueron las primeras en poner color a las botas, no podían arriesgarse, aunque pueden dar imagen de arriesgados e innovadores. Al principio veíamos a los jugadores más habilidosos vestir botas “diferentes”, después hasta los defensas llevaban botas blancas. Un insulto a la estética.

Cada vez ha sido más habitual ver como los jugadores llevaban botas de colores. Puede que ellos piensen que deciden lo que visten pero lo hacen las marcas. La avalancha de botas de colores ha sido tan grande que Cristiano Ronaldo tuvo que presentar como novedad…¡Unas botas negras! El rey del glamour es de los pocos iconos futbolísticos que ha optado por la austeridad. Sus botas no tienen derecho a brillar más que él, y le apoyo. Más adelante volveremos a hablar de Cristiano; un tipo curioso.

Destaco a dos jugadores que lucieron de manera brillante y única las botas de colores: Gabi Amato (blancas), y George Weah (rojas). Todos los que vinimos detrás fuimos malas copias carentes de personalidad. Esperamos a que las vistan muchos para animarnos. Esa es la estupidez de la moda

La introducción de colores fluorescentes

Hubo un tiempo en el que los colores de las camisetas de fútbol eran primarios entristecidos. Seguían una tradición y la camiseta del año anterior no quedaba desfasada de un año para otro. La década de los 90, una vez más, trajo el marketing del usar y tirar. Los modelos de las camisetas empezaron a variar dramáticamente de un año a otro. Las combinaciones de colores, al principio de está fiebre del marketing, tenían sentido o tradición. Pero poco a poco la industria textil empezó a introducir colores fluorescentes en las equipaciones. https://i1.wp.com/cdn.noticiaaldia.com/wp-content/uploads/2014/03/EEUU-94-Jorge-Campos-AP.jpgCómo no, Nike fue pionera en esta tendencia al crear la camiseta del Borussia Dormund de los 90. Más tarde me viene a la memoria la camiseta del portero de México Jorge Campos. Un tipo que supo ser parte del espectáculo. Este no es como los jugadores modernos que dicen que “quien quiera espectáculo que se vaya al circo”. Me dan ganas de mandar a esos jugadores a 3a División, ahí podrán jugar para no dar espectáculo (mamones!!). Campos no era el mejor, pero tampoco el peor. Era diferente y lo sabía. Por eso se mandaba hacer esas camisetas tan raras que incluso llegaron a crear tendencia, de manera más moderada entre los porteros. Él fue unos de los principales impulsores de la ropa fluorescente apoyado por Nike, por supuesto.
A mediados de la primera década de los 2000 aparecieron las botas de colores fluorescentes. Nada ha tendido que ver desde entonces llevar botas chillonas con la originalidad. Ya no es original llevar una cresta o ser negro y teñirse de amarillo como Ibrahim Ba. Todo es una estrategia para llamar la atención de los niños y los aficionados infantilizados por el marketing. El fútbol por momentos parece una colección de rotuladores para repasar apuntes.

La estética por encima de la calidad

Ahora los futbolistas ponen más empeño en parecer buenos que en serlo. Hay tantos focos de atención que el campo de fútbol se queda pequeño para satisfacer tanto ego. No es suficiente ser valorados como futbolistas, sino que también hay competición por ser el mejor vestido. La competencia es tan intensa como estéril. Hay jugadores que cuando salen con sus disfraces dan la sensación de haber hecho un partidazo. Confunden la sala de prensa con la alfombra roja de los Oscars. Muchos actúan dentro del campo pero de ahí a creerse Brad Pitt hay un trecho tan grande como el que hay entre Rajoy y la honestidad. Lo fácil sería creer que los jugadores ponen modas en circulación, pero es bien diferente. Como es sabido, las modas proceden de la calle. En este caso los futbolistas las difunden a mayor velocidad. El problema es que muchas de estas modas surgen de programas como Mujeres y Hombres o Gran Hermano. No son los mejores lugares para copiar nada. Una vez detectada la tendencia, lo que hacen los jugadores es exagerarla, como tienen más dinero, la llevan al extremo. Es entonces cuando un tatuaje que abarca todo el brazo se convierte para los futbolistas lo que para un médico la bata. Cuando veo a un tío por la calle con un brazo tatuado me pregunto “¿En qué equipo jugará?”. El arte del tatuaje ha sido “robado” por los futbolistas. Un robo que hace mucho bien a la industria del tatuaje, la cual considero un arte, opulento en ocasiones, pero un arte.

Cada vez me cuesta más ver los partidos. Mi vista es decente pero cuando veo los partidos, gracias a las cámaras superlentas, mi atención va a los brazos de los jugadores. Suelo contar cuántos llevan el brazo cubierto. También suelo contar los regates de Cristiano Ronaldo, pero como acabo rápido me centro en los tatuajes. Curiosamente, el futbolista más rico del mundo no lleva ninguna ,maraña de tatuajes. Se dice que Iniesta no lleva tatuajes ni peinados raros…Bueno, no tiene pelo. En cambio Ronaldo luce un cuerpo perfecto que podría servir como un lienzo perfecto para portar tatuajes. En cambio, creo que su personalidad, fuerte y en apariencia tormentosa, va más allá de las modas. Si nadie llevará tatuajes, estoy seguro que él los llevaría. Por otro lado Messi te sorprende con un regate en un palmo de terreno como con un tatuaje en el brazo que ha visto a algún colega al que ha copiado. 

Finalmente tenemos a Beckham, que se ha agenciado todas las modas del mundo hasta hacerse el pionero en el mundo del fútbol. Quien más sale en los medios es nombrado como creador de modas.

Déjame decirte porqué no leemos (tanto) 2/2

Una compañera de trabajo muy aficionada a leer con ebook me dijo que los libros están muy caros. En principio asentí porque desde hace años que 8 de cada diez libros que compro los compro en las tiendas de libros usados. Pero enseguida me di cuenta de lo equivocado que ambos estábamos.

Días antes había estado en el supermercado con el antojo de comprar Cola Cao.Por no abusar del café. Hacía muchos años que no compraba ningún tipo de cacao en polvo, pero puede ser que la paternidad me haya devuelto uno de los placeres de siempre. Cuando fui a coger el bote me pareció carísimo si lo comparamos con un paquete de café. Descarté Cola Cao porque me recuerda a Coca Cola, y éstos me caen mal porque despiden a un montón de gente sin más motivo que ganar más dinero todavía. Además el precio no me hacía gracia. Después estaban las marcas blancas de cacao que no me convencían. El precio me importa pero a veces me puedo permitir ciertos “lujos”. Acabé eligiendo Nesquick porque está entre medio de las anteriores. Aun así el precio no me parecía muy económico para un puto chocolate en polvo. Pero utilice mi lógica ratil (de rata más que ahorradora, no malgastadora): <<¿Para cuanto vasos me alcanza un bote? Mmmm para unos 70 como mínimo. Vale la pena >>. Lo compré.

De camino a casa en e tren recordé lo hablado con mi compañero respecto al precio de los libros; inmediatamente lo relacioné con el precio del Nesquick. Un libro de los “carillos” te vale en torno a 20 euros,si para leerlo gastas unas 15h horas mal repartidas que equivalen a un mes o dos, son 20 euros muy rentables. Además hay que tener en cuenta el espacio que llena un buen libro. Priceless (no tiene precio). En una cena ya te gastas 25 euros mínimo. En una cagada ya se fue la pasta.¿Decimos que cenar o comer es caro por 20 euros? Depende. Pues con los libros igual.Al menos en mi caso, si llevo 100 hojas y no me gusta lo dejo. No hace falta beberse la botella entera para saber si te gusta el vino -decía Oscar Wilde. El precio no es un motivo de peso porque por 1 euro tienes libros, incluso mejores que los que están de moda. Hay libros atemporales. Normalmente, un libro que acabas a merecido la pena. Solo un tonto no compraría un libro porque es viejo.Los clásicos no están recién salidos del horno. Curiosamente hace unas semanas, después de mucho tiempo, me compré unos pantalones tejanos en una tienda de moda (pasajera). Al cabo de muy poco he visto que están igual de viejos que los demás que tengo; la única diferencia es que la entrepierna no está requetecosida diez mil veces, por los demás, los nuevos tienen los mismos agujeros. Cuanto más nuevos más viejos son los pantalones. A mi me va bien porque así puedo llevarlos sucios y nadie darse cuenta. Ya sabes moda vintage.

Bueno, os voy a decir porqué no leemos tanto: porque para leer hace falta compromiso. Abrir un libro es comprometerse a abrir esa ventana de vez en cuando. Abrir un libro es tener que dedicarle un mínimo de atención. Los libros son como niños que hacen lo que sea por tener la atención de sus padres. Los libros llevan compitiendo contra la somnífera televisión durante años, pero además, ahora compiten contra las notificaciones de Facebook, Twiiter, Instagram, etc. Los ancianos libros requieren de un buen contenido para rascar esos 20 minutos diarios que enganchen al lector. Comprometerse hoy en día es complicado porque vivimos en la época de las modas semanales, los videos virales y las noticias flash. ¿Cómo demonios te vas a tirar con un libro 2 meses? En ese tiempo el Zara ha cambiado de colección 16 veces (2 veces por semana). Te quedas atrás. No leemos porque no tenemos paciencia ni tiempo. Para leer no basta con abrir el libro, hay que meterse en el libro. Y esto siempre no es posible. Porque leer requiere tiempo. Al final es una cuestión de prioridades. Si lees solo lees.

Déjame decirte porqué no leemos (tanto) I/2

La venta de libros en Sant Jordi ha subido entre un 4% y 6% (según sea la fuente).  Es una noticia excelente que esperemos que sea un punto de inflexión para el mundo de la cultura. Lo que no cuentan las estadísticas es que no es lo mismo comprar libros que leerlos. Yo mismo tengo tropecientos libros que no sé ni cómo han llegado a casa y dudo que vaya a leer muchos de ellos. Irremediablemente mis inquietudes forman parte de un amplio abanico. A la hora de consumir cultura (cine, literatura, música, conferencias…)soy un poco veleta; un libro me lleva a otro, de ahí a una película, de ésta a un documental, a un personaje, a un estilo musical. Todo sin abandonar el origen. Este es uno de los motivos por los cuales se me apilan un montón de libros en la cola de espera. Cada vez que devuelvo uno en la biblioteca, después de haber renovado el máximo que son 3 meses, cuando por fin voy a poder empezar alguno de los que tengo apilados en el escritorio, da la casualidad de que me llevo otros tres de la biblioteca. O sea que por cada 3 libros de la biblioteca que leo, cae uno propio. Realmente no me es rentable comprar todos los libros que quisiera. La frustración por no encontrar el momento de poderle dedicar un tiempo de calidad chocaría con mi paz a la hora de disfrutar de un libro.

Los que me conocen saben que me gusta leer bastante, no al nivel de comerme tochos de 600 páginas en un par de semanas. Eso me parece de récord. Me gustaría leer más, pero soy del tipo de persona que prefiere parar y digerir lo leído. Supongo que a mis treinta pocos años tengo la engañosa sensación de tener tiempo de leer todo lo que quiero, aunque sé que jamás podré hacerlo. Para ello debería renunciar a la vida en sociedad. Y si me gusta leer es para relacionarme con las personas y no para huir del mundo real. Mi intención no es evadirme. Ya lo haré cuando muera. Cómo iba diciendo (que me pongo con mis tonterías y me voy por las ramas): los que me conocen, a pesar de estar enterados de mi afición a la lectura, no me suelen regalar libros. Y lo agradezco porque me sabría muy mal tener en la lista de espera un regalo tan maravilloso. Con esto quiero decir que cuando hacen las estadísticas de ventas no cuentan conmigo en Sant Jordi. También hay que recalcar que mucha gente compra en Sant Jordi porque le hace ilusión tener la firma y agradecer los buenos momentos que el autor o autora le ha proporcionado. Otros solo compran si el autor es famoso; es una forma de conseguir una foto para colgar en Facebook.

Para mi la lectura es algo más íntimo. Tanto que he pagado por libros que ya me había leído en la biblioteca porque creo que el autor debe llevarse algo (normalmente muy poco). Cuando hablamos de autores muertos los pirateo directamente. Ni derechos de autor ni nada. El hijo de un escritor no es dueño de lo que ha escrito su progenitor/a. Eso pertenece a la humanidad. Si quiere cobrar por un libro que hinque los codos y los escriba. Herencias las justas. Mi opinión es que los autores, además de querer vivir de su trabajo, quieren ser leídos. A mi me frustraría vender libros que nadie lee. Si fuese así me limitaría a escribir libros con letras enormes. Requiere menos trabajo. La dificultad que entraña escribir un libro no es compensada únicamente con dinero (quien haya escrito a mano en un folio más de 3000 palabras entenderá lo alta que es la montaña que se ha de subir para escribir un libro).

Continua…

El ensordecedor ruido del Día del Libro

Dueñas y Bosch, los más vendidos

Hoy día 24 de abril es el Día Internacional del Animal de Laboratorio.A nadie le importa. En cambio, el 23 de abril, Día del Libro, las calles se inundan de personas dispuestas a comprar el único libro del año. Leerlo es otra historia. El Día del Libro se ha convertido en el día de comprar libros, como si el resto de días no hubieran. Como amante de la literatura, ver a tanta gente en la calle acudiendo a los puestos callejeros para comprar libros me provoca un revoltijo de estómago. No me entra en la cabeza que haya tanta gente en las calles movidas por la lectura como quien va a una maratón popular. Me gusta que la gente lea pero me aterra cuando veo que todos hacen lo que se dice que se ha de hacer. No creo que sea necesario esperar a Sant Jordi para comprar un libro o una rosa. El ruido es tal ese día que leer queda en segundo plano. Quizás somos esclavos de las tradiciones.

El día del libro no me dolería tanto si los libros más vendidos no fuesen de Belén Esteban o la Dieta Dunkan. No me da la sensación de que se promueva la lectura y la cultura. Se fomenta el comercio puro y duro. Entretenimiento puro y duro. Una continuación de la televisión. Leer por leer no es mejor que no leer. Tampoco es peor. Hay gente que devora libros que olvidan con el siguiente. Si esto ocurre estamos hablando de fast book.

Hay datos que muy positivos en cuanto a la media de españoles que leen; pero echo en falta más debates y charlas literarias. En el tren veo un montón de gente leyendo pero difícilmente me encuentro con gente que quiera hablar de libros. Que solo un 30% de las personas que hablan de fútbol, lo hicieran de libros, sería genial. ¿Si tanta gente lee, por qué no se habla de literatura? ¿Acaso no entendemos lo que leemos?

El día del libro se ha convertido en un día para sumar a la agenda de los oportunistas. Un día veremos al que vende paraguas cuando llueve, mojitos en la playa, cervezas en La Rambla de madrugada, etc. vendiendo libros en Sant Jordi. Porque eso es Sant Jordi. Veo puestos improvisados de libros usados haciendo el agosto. Los hay que aman los libros pero hay muchos oportunistas que van al Punto Verde de turno y cogen el máximo de libros posibles -son gratis- y este día los vende.

Creo que a la gente le gusta leer, lo que no les gusta es dedicarle tiempo.Porque leer no es fácil: hay que sacar tiempo para hacerlo, y no siempre es posible. Muchas personas se dan por vencidas y no lo vuelven a intentar. A esto hay que sumarle la tendencia establecida a leer textos cortos y titulares de periódicos. Tenemos prisa para no ir a ningún sitio. Yo mismo me guardo textos largos para leerlos con más calma, pero se me acumulan tantos que se me complica.

Puedes comprar todos los libros que quieras pero si no tienes la voluntad de leer, haces el ridículo. Pero queda guay decir que el día del libro compraste un libro, que en Navidad llevaste comida al banco de alimentos, que viste la final de fútbol aunque no te guste el fútbol. Como todos lo hacen hay que hacerlo.

Sería más efectivo declarar la semana del libro oficialmente. En un semana es más fácil impregnarse del ambiente literario. Sé que días antes del Día del Libro ya se respira el ambiente, pero si se hace de manera oficial y con la misma intensidad, se evitaría hacer la versión de la Feria de Abril pero con libros. Tanto artificio está de más porque un libro, por muy apagado que se vea, puede iluminar el alma de un lector. No es necesario tanto ruido alrededor de la tranquilidad de la lectura. Solo hay que fijarse en las bibliotecas. Se respira libros.

Qué pesadilla los de las rosas en cada esquina a 3 euros.

Foto:Foto:Laura Estirado.

Qué añoran los futbolistas al retirarse

Yo he sido futbolista durante mucho tiempo aunque no el que se esperaba de un jugador con mi proyección. He de reconocer que me costó bien poco (como ya he explicado alguna vez en este mismo blog). No es una decisión que se toma de un día para otro ni aun estando lesionado de gravedad.

Cuando escucho o hablo con ex futbolistas, me sorprende que echen de menos la rutina del futbolista. Me parece incluso ingenuo. Es como llegar a los 80 años con miedo a morir, es antinatural. A medida que se avanza en la carrera, sin necesidad de un psicólogo ni de ningún tipo de loquero, el cerebro te prepara para la retirada. Como ya comenté en otro post: ¿la retirada, es el descanso o la paz? .

No creo que muchos jugadores echen de menos tener molestias físicas durante toda la temporada, la frustración de no terminar de explotar hasta donde uno cree que puede llegar, competir cada segundo con personas que de haberse conocido en otras circunstancias serían amigos más que compañeros. ¿Quién puede echar de menos llevar al cuerpo hasta el limite en el campo pero no ir a dar una vuelta con la pareja porque tiene que descansar? Durante un tiempo está bien pero el futbolista tiene que escuchar a las personas que se jubilan después de muchos años trabajando; éstos suelen desear la jubilación con especial ilusión cuando ven que se acerca el momento y disponen de una salud aceptable para realizar otras actividades que por falta de tiempo han quedado para más tarde. El futbolista tiene una ventaja respecto a estos ancianos: siguen siendo jóvenes para hacer otras cosas como….¡trabajar! Ya lo sé, el fútbol es un trabajo dirán algunos. Más bien yo diría que es un juego bien remunerado. Pero se dice “jugar a fútbol”. De igual manera vemos como hay chicos que ganan un dineral jugando a videojuegos en Youtube, ¿dirías que esos es un trabajo? Yo tampoco.

¿Entonces qué echa de menos el futbolista? Solemos decir que añoramos el compañerismo del vestuario. Realmente es un falso recuerdo; ese compañerismo es más intenso en el recuerdo que en la realidad. Yo pregunto y me dicen que echan de menos la rutina, pero muchos de los que me han contestado eso, se han quejado más de una vez de la montonía de los entrenos, los viajes en autocar, hoteles, mudanzas… ¿Qué añoran los futbolistas realmente? Cuando me dicen que la pelota, el juego y todo eso, me recuerdan a los que dicen que con Franco estábamos mejor. Lo que estos señores quieren decir es que quisieran volver a ser jóvenes, por eso estaban mejor, tenían como mínimo unos 40 años menos. Cualquier recuerdo de la juventud es mejor que el presente de la tercera edad. Pues los futbolistas, creo, que quisieran volver a tener 21 años pero sabiendo lo que saben ahora y, está claro que eso no es posible, para saber lo que sabes has de pasar lo que has pasado. El consuelo que tenemos es que podemos escuchar a los ancianos y aprender cuando dicen que se arrepienten o qué hubiesen disfrutado más. Hay anécdota que se cuenta habitualmente en las conferencias, que dice que la gran mayoría de personas, a las puertas de la muerte, cuando se les preguntaba qué hubieran hecho diferente. contestaban que se habrían arriesgado más. Hagamos cosas ahora con la intención de no arrepentirnos en un futuro. Pero es complicado porque la incertidumbre te obliga a guardar cierta prudencia, aunque a la hora de la verdad el día de mañana no es tan malo como lo imaginamos — Dice el subdirector de Triodos Bank, Joan Melé, en su mítica conferencia Dinero y conciencia.

Tengo bastante claro qué es lo que añoran los futbolistas al retirarse. No es ni el compañerismo, ni los sueldos, ni la pelota, ni el día a día: Es ser tratados como privilegiados. Independientemente de la categoría que regenten, necesitan que los ojos que les observan, lo hagan como superdotados deportivamente hablando. Son adictos a luchar por una recompensa semanal: la victoria. Al contrario que los estudiantes, quieren hacer muchos exámenes (los partidos). Cuando dejas de jugar eso desaparece. Desaparece que te pregunten por tu trabajo con ojos de admiración “¿cómo habéis quedado?” . Preguntas provenientes de personas incluso de personas a las que poco o nada les interesa el fútbol. Es un interés cordial que te hace creer que tú trabajo es realmente importante, cuando no deja de ser un juego que entretiene y distrae a mucha gente, como lo pueden distraer los videojuegos. Quizás echemos de menos entretener. Quizás echemos de menos el reconocimiento social, pero dudo que muchos jugadores se retiren con ganas de seguir jugando. Lo dudo mucho.

La realidad de ver el fútbol en el bar (no hay más)

Cualquiera que haya visitado un bar español (aunque regentado por una familia china) un domingo durante los meses que hay liga, habrá podido observar que hay grupos de amigos y personas que allí se reúnen cada día de partido para compartir unas birras, unas patatas bravas y su pasión por el fútbol.

En apariencia el ambiente es muy futbolero pero es una pasión artificial, o mejor dicho, una excusa para quedar con los amigos. Pocas veces escucharás algún comentario que desengrane el sistema de juego de alguno de los equipos. Se antepone la excitación a la reflexión. Muchas veces suele darse el caso en el que la gran mayoría de espectadores/clientes son del mismo equipo. Si hay alguien de otro equipo, normalmente, trata de pasar desapercibido y no mosquear a ningún tarado intolerante con la posibilidad de la existencia de personas que apoyen a otro equipo. Todos reclaman al árbitro por sistema sin darle mucha importancia si tienen razón o no; realmente no se trata de justicia, sino de pasar un buen rato y alzar la voz sin temer la represalia de los vecinos. Se pasa de la indignación a la carcajada en cuestión de segundos. El griterío es una forma de liberarse; no al nivel que se grita en un campo de fútbol pero si con el mismo efecto de desahogo. No importa lo grande que sea la pantalla, siempre se presta más atención al camarero que al partido. Más bravas y más cervezas por favor. Cuando no quedan bravas los ojos vuelven a la pantalla. En el segundo tiempo se pide el segundo plato, que es el bocadillo mientras se le exige al colegiado el final del partido cuando vamos ganando, y más tiempo extra cuando vamos perdiendo.

Es un bucle que se repite cada semana en el mismo bar y con los mismos amigos. A la larga pocos van con la intención única de ver el fútbol. Si aún se llevase la costumbre de sentarse en un banco a charlar comiendo pipas, el bar estaría vacío y el parque lleno de cáscaras. Muchos utilizan la excusa de bajar al bar para huir de la exigencia de la pareja o la vitalidad inagotable de los hijos. Los amigos son menos exigente además de confidentes.

Las charlas de fútbol existen en los bares, pero no los días de partido. No es posible conversar con el volumen a tope, ni tan siquiera, a veces, uno escucha sus propios pensamientos porque los comentaristas exageran el ritmo del partido. Si no fuese por éstos, durante el partido habrían muchos momentos propicios para charlar o para echar una cabezada. Cualquier otro día es mejor para hablar de fútbol que el día de partido.

El fútbol es un tema que se puede tocar con casi todas las personas en cualquier lugar y momento sin implicar un exceso de intimación. El fútbol es de lo que se habla cuando no se está en un ascensor. Si hablásemos de fútbol en el ascensor tendríamos que subir y bajar continuamente hasta que quede todo dicho; por eso se habla del tiempo, un par de comentarios pueden sustituir 30 segundos de silencio nauseabundo.

Las mujeres casi nunca muestran interés en conversar sobre fútbol. Prefieren otros temas no menos trascendentes (me abstengo de poner ejemplos). Por lo general son temas en los que nadie sale ofendido, porque a mucha gente le incómoda hablar de asuntos en los que otros puedan no estar de acuerdo y, evitar discutir es un objetivo para muchas personas. El principal motivo es que la palabra discutir ha adquirido una connotación negativa que realmente no debería. Casos como estos son los que me hacen darle luna mayor importancia al uso del lenguaje. Si utilizando las mismas palabras no nos entendemos ya no te digo cuando las ideas son antagónicas.

Evitar la confrontación lleva a mucha gente a acabar hablando de fútbol desde un punto de vista muy similar.

“me gusta el portero de la selección”

“ a mi el central”

“el medio-centro no está mal”

“ pues el delantero se lo está currando”

En definitiva han rellenado una conversación que bien podrían haber resumido diciendo que a ambos les encantan la selección española.

Ver un partido de fútbol está al alcance de casi todos los públicos. Esto ya no es como antes que el precio de los canales de pago eran para la clase media-alta. Ahora por menos de 2 cubatas te puedes abonar a ver un sinfín de partidos. Además, con conexión a Internet , con una menor calidad, se puede seguir cualquier evento deportivo sin salir de casa.. El bar ha sido sustituido por Twitter y Facebook. Cuando hay fútbol todos acudimos al patio a comentar. Por suerte, se puede empezar hablando de fútbol y acabar con cualquier tema de actualidad. Si de algo no sé sabe, siempre se puede preguntar y escuchar. Es la mejor manera de conocer varios campos y no solo el de fútbol.

¿Conoces al Dr Ben Carlson? Yo supe de su historia a raíz de una película, “Manos milagrosas”,que trata de la vida de este doctor negro pionero en la separación de siameses mediante operación. No voy a desgranar la película entera pero esta en Youtube. Una de las tantas escenas que me quedaron grabadas es en la que se entrevista con el director de un hospital para optar un puesto y en un momento de la conversación, en el Dr Ben Carlson, compara la función de un médico en la sala de operaciones con un director de música clásica dando argumentos solo al alcance de una persona amante de la música clásica. El director se queda congelado y le pregunta:

-¿Es amante de la música clásica?

– Me encanta

-Entonces nos llevaremos bien.

En entrevistas posteriores (en la vida real) recuerda ese momento en concreto y recomienda a la gente joven que tenga muchos intereses porque éstos pueden ser útiles a la hora de relacionarse con muchos tipo de personas. El fútbol está bien, los deportes están bien, pero hay que interesarse por muchas cosas porque el mundo es demasiado rico para solo hablar de fútbol, no importa lo friki que pueda parecer un hobby, esos son las mejores, los que la gente realiza con más pasión.

Un propósito que deberíamos tener todos es no ser monotemáticos, ni bitemáticos. No es fácil porque no sabemos de todos los temas pero cuanto menos sepamos más motivos tendremos para escuchar a otros. Es la manera más cómoda de aprender y despertar el interés en temas que jamás podíamos pensar interesarnos. Escuchar no es solo abrir los oídos, también hay que preguntar, porque de esta manera la otra persona saca lo mejor de sí mismo.

Sabemos que el fútbol es para mucha gente solo una excusa para interaccionar con otras personas. El problema viene cuando hay personas que se sienten demasiado afectadas con los resultados y decisiones de sus equipos. Es difícil para ellos entender que la derrota de un equipo es el problema de los jugadores y trabajadores del club. Ellos no se van mosqueados a casa si en tu empresa hacen un ERE. Así de claro. No les veo alarmados cuando dan las cifras de paro cada final de mes. Ninguno comenta nada ni se solidariza con la situación de los parados. En cambio, ellos pierden un partido, que no el empleo, y más de uno se mete en la cama con una semidepresión. Yo he acabado agotado mentalmente viendo un partido de fútbol por la tele a pesar de ser un aficionado neutro, pero a veces tengo más preferencia hacia un equipo que otro, normalmente el que en apariencia es más débil. Pero no me llevo el mosqueo más allá de los 90 minutos.

En cuanto más alejado del fútbol me he encontrado, más claro he visto que la tensión del partido va a cargo de los comentaristas que añaden una gran dosis de drama y emoción a jugadas que carecen de ritmo y pasión. Ya no me engañan como cuando escuchaba los partidos por la radio y parecía que los partidos eran todos como aquellos Barça- Atlético de Madrid de antaño que acababan con no menos de 5 goles. El fútbol cada vez tiene más por fuera que por dentro.

El dueño del bar de debajo de mi casa me decía que “aquí tenemos el fútbol, pero la gente no está aquí solo para ver los partidos. Vienen porque siempre somos los mismos y el ambiente es amigable. Se toman la cerveza, echan la partida… lo que es el fútbol ha perdido interés para ellos porque cada día hay partidos, que bien podrían ver en sus casas, y hay tantas competiciones que el mono de fútbol ha quedado sobrepasado, ha perdido interés. Copa, Liga, Champions… un desmadre”.

Una Isla Mínima de Tiempo de Calidad para Padres

Los hijos cuando son pequeños ocupan mucho tiempo a los padres. Esta dedicación exclusiva puede ser mal interpretada por los padres que se enfrentan a este nuevo estatus. Un adulto deja de ser él o ella misma para ser el padre de, guste o no esa es la opción; a no ser que se decida huir de sus responsabilidades afectivas como padres. Lo que es igual a estar pero sin estar. Haciendo lo justo por cumplir sin implicarse al 100% . Erróneamente hay padres(o madres, ya no vuelvo a doblar el género) a los que se les llena la boca diciendo que sus hijos tienen de todo y que trabajan mucho para que no les falte de nada. Esas frases tienen trampa y existen desde los siglos de los siglos. El trabajo es un contratiempo a la hora de compartir con nuestros hijos pero esa excusa se desmorona cuando al llegar a casa nos sentamos en el sofá a ojear las notificaciones del móvil, aludiendo a la mítica frase de que “estoy muy cansad@”. Cuando uno se acostumbra a decir eso debe tener en cuenta una cosa: si trabajas casi todos los días de la semana, estarás cansado casi todos los días de la semana. ¿Qué quieres que tú hijo te tome por humorista? (Faemino y CANSADO, buenísimo!!) A mi me daría lástima estar siempre cansado delante de mi hijo. No puede ser que la fuerza se te vaya trabajando fuera de casa y cuando llegues solo seas el cadáver de lo que has sido el resto del día. El trabajo siepre ha sido una excusa para desentenderse de las rutinas paternas. Leer más…

El éxito de la precariedad laboral. Noam Chomsky

“Esa idea asoma de vez en cuando de forma abierta. Así, por ejemplo, cuando Alan Greenspan testificó ante el Congreso en 1997 sobre las maravillas de la economía que estaba dirigiendo, dijo redondamente que una de las bases de su éxito económico era que estaba imponiendo lo que él mismo llamó “una mayor inseguridad en los trabajadores”. Si los trabajadores están más inseguros, eso es muy “sano” para la sociedad, porque si los trabajadores están inseguros, no exigirán aumentos salariales, no irán a la huelga, no reclamarán derechos sociales: servirán a sus amos tan donosa como pasivamente. Y eso es óptimo para la salud económica de las grandes empresas. En su día, a todo el mundo le pareció muy razonable el comentario de Greenspan, a juzgar por la falta de reacciones y los aplausos registrados. Bueno, pues transfieran eso a las universidades: ¿cómo conseguir una mayor “inseguridad” de los trabajadores? Esencialmente, no garantizándoles el empleo, manteniendo a la gente pendiente de un hilo que puede cortarse en cualquier momento, de manera que mejor que estén con la boca cerrada, acepten salarios ínfimos y hagan su trabajo; y si por ventura se les permite servir bajo tan miserables condiciones durante un año más, que se den con un canto en los dientes y no pidan más. Esa es la manera como se consiguen sociedades eficientes y sanas desde el punto de vista de las empresas. Y en la medida en que las universidades avanzan por la vía de un modelo de negocio empresarial, la precariedad es exactamente lo que se impone. Y más que veremos en lo venidero”.
Noam Chomsky
Link artículo completo

Lo siento, los futbolistas son como tú

Ningún jugador se salva de la retirada futbolística. Es lógico ya que el esfuerzo físico no se puede mantener al máximo nivel eternamente, y en este fútbol de hoy es infinitamente más complicado. La televisión solo nos muestra a los jugadores corriendo, sonriendo, apretando los puños al celebrar un gol, gesto que se puede identificar con la fuerza, la juventud y la energía. De hecho, ningún jugador al retirarse es viejo, no para la vida, si para el fútbol. Perspectiva. Los aficionados no saben que los jugadores viven con dolores crónicos durante años. A pesar de ser gente preparada, muchos de ellos sufren molestias en músculos que los comunes no saben que existen. Ante las cámaras no se ve como andan los jugadores que sufren problemas crónicos de pubis, no se puede calibrar el dolor que soportan los afectados por lumbalgía o ciática, tampoco el castigo que las rodillas y tobillos acumulan durante años. Hay muchos que no podrían vivir sin una bolsa de hielo que ponerse en el tobillo o la rodilla después del entreno. Solo sus mujeres saben que hechos polvos están.

A muchos aficionados (incluyo a algunos periodistas) les cuesta entender que un jugador importante empiece a frecuentar el banquillo. Se alude a problemas con el entrenador pero el fútbol es una parte más de la vida y el tiempo pasa para todos. Siempre hay alguien que tarde o temprano ocupará el puesto de cada jugador, no importa el nombre, caerá. Durante la carrera de un futbolista hay varias fases y una de ellas es pasar de ser cabeza a ser corazón de león. Ambas partes importantes.

Los periodistas ponen la trayectoria como principal argumento para defender la titularidad de un jugador. O sea, están diciendo que debe vivir de rentas, que lo que ha hecho en el pasado justifica aguantarle en el presente. Esta teoría solo podría defenderla una persona que se ha estancado y defiende a los estancados como él.

En la vida nacemos y morimos, los jóvenes ocupan el lugar de los viejos, todo esto es parte de una regeneración necesaria. Ser viejo para unas cosas no quiere decir ser inútil para todo.

Cuando un jugador se retira es porque ya no hay más que ofrecer. A veces se pasa por una etapa en la que el aficionado no asimila el declive de un jugador, no quiere aceptar que su ídolo también nota el peso de los años.

Lo siento, son como tú.

Emapatíaless (falta de empatía)

Nos pegamos entre amigos y vecinos

algunos así lo quieren,

esos no conocen tu barrio

pero disfrutan viendo como los pobres se hieren

por defender un trozo de pan que ha quedado reducido,

hemos llegado al extremo de pelearnos

sin pensar en compartirlo.

¿Realmente alguien que no se ha jugado el trabajo

va a solucionar el paro?

¡Qué sabrán ellos si un café para ti es caro!

Sus hijos irán a la universidad

no tendrán muchos problemas para poderla pagar,

el resto que se busque la vida

que los bancos han robado

un negocio cuyo objetivo

era que el español esté hipotecado,

el pueblo hipnotizado sigue culpando al funcionario

se desvía la atención en los telediarios.

La noticia del día es que CR7 está triste

la gente le compadece mientras el muestra cuadríceps

Se muere una folclórica y casi es luto nacional

una mujer asesinada la cuentan como un numero más

No entiendo en la gente esa falta de empatía

pero dicen que ver tele les hace compañía.

Los números de 2014 en mi blog

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 11.000 veces en 2014. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 4 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

El ficticio tiempo libre de los futbolistas

Cuando se quiere ser el mejor uno va donde sea con tal de conseguirlo. No es fácil serlo en casa y por ello hay que pagar un peaje bastante caro que no compensa siempre con el salario porque el tiempo no se compra. Como dice Bielsa, no es seguro que lo consigas. Eso lo sabemos todos de antemano, lo que no sabemos es cual es el precio a pagar ni a qué vamos a renunciar realmente. Cuando uno acepta ser el mejor o formar parte del selecto club de jugadores de primera división, quiera o no, entra en la burbuja del fútbol. No es suficiente leer libros de filosofía, ver cine de autor o colaborar con Intermón Oxfam. El fútbol es más fuerte que todo eso ¡ojalá fuese tan fácil! Cuando un club te paga unos miles de euros aún sabiendo que no van a vender más de 10 camisetas tuyas (compradas por ti mismo para regalar), es por algo. Solo te piden que te comprometas a entrenar , a jugar y que te cuides para ello. Parecen pocas 2-3 horas de trabajo. Lo son, pero trabajar más sería contraproducente para los intereses del club. Ni tan siquiera se les hace ver vídeos en casa. No ayuda la saturación. Una mente clara es una mente rápida,y eso es lo que quieren los entrenadores :jugadores rápidos sentí del campo que pregunten poco fuera de éste . Los clubes no se pueden permitir jugadores con la misma motivación e ilusión que un tipo que trabaja en una papelería durante 8 horas. Lo más comparable a un trabajo de 8 horas que he vivido en el fútbol fue durante un entrenamiento con la selección guineana en Nigeria. El entrenador nos tuvo sobre el césped – por llamarlo de alguna manera – cerca de 3 horas y cuarto. Cuando ya sobrepasaban las dos horas eso se convirtió en una línea descendente en una gráfica de motivación. En ese momento, al no haber trabajado nunca fuera del fútbol, no supe que esa era la sensación que se puede tener en un trabajo monótono de 8 o más horas. Ha sido hoy, sin venir a cuento, cuando he recordado estas sensaciones durante la sobremesa de la comida de Navidad. Ese día sentí viví por anticipado, lo que se siente un día de esos cuando miras el reloj y ves que no se mueven las agujas. Unos días pasan volando, pero a veces otros son eternos sin ninguna explicación más que la falta de motivación debida a que muchas veces uno mismo ha de estimularse para encontrar la motivación en el trabajo. Motivar a terceras personas ya es de por sí una tarea que requiere un esfuerzo notable, cuando lo ha de hacer uno mismo hay que autoconvencerse teniendo que pasar por lo absurdo. Es más costoso levantar un ánimo que levantar unas pesas.

Por razones como esta los jugadores cobran mucho y entrenan poco tiempo. Si un jugador no está motivado no rinde. Si un equipo no está motivado no gana nunca –independientemente de la calidad que atesoren sus jugadores. A los jugadores se les da mucho tiempo libre para que tengan la sensación de ser dueños de éste y así consigan llegar al día siguiente con la sensación de ser totalmente libres. En cierto modo lo son, pero mentalmente la carga que conlleva la competencia diaria solo desaparece cuando se alcanzan las vacaciones de verano. Mientras tanto la mente siempre está conectada al fútbol aunque no se quiera. Es adictivo cuando se quiere competir al máximo nivel. De ahí que sea noticia que un jugador sea tan risueño como lo es Ronaldinho. Usain Bolt es un tipo parecido al brasileño, ambos capaces de concentrarse mediante la distensión: sonrisas.

La burbuja del fútbol afecta e influye de varias maneras en la vida de los futbolistas. Mientras estás tratando de escalar en el mundo profesional dejas de lado muchas cosas que no sabes si tendrás al alcance en un futuro. En mi caso fue viajar. No me paré a pensar que estaba en un gran momento para descubrir varios países debido al equilibrio entre sueldo y salario tan favorable que tenía siendo jugador profesional. Influyó mucho que pasé muchos años jugando fuera de mi ciudad, Barcelona. Cuando estaba fuera no fantaseaba con ir a New York ni con perderme en una playa del caribe cuando llegue el verano. Económicamente no me suponía un esfuerzo pero no me quedaba embobado mirando el fondo de pantalla del ordenador esperando a que llegue el verano. Entre medio había mucho trabajo por hacer: ser mejor jugador, por ejemplo. Es difícil pensar en vacaciones cuando aún se está luchando por algún objetivo, ya sea del equipo o personal (asegurarse contrato para el próximo año). Ir a casa de vez en cuando ya es un lujo para cualquier jugador que esté fuera. Por eso yo solo quería disfrutar de mi hogar real. No me podía permitir perder 15 días de los casi 30 que tenía de vacaciones. A eso hay que sumarle que si no tienes equipo para la siguiente temporada ¿a dónde cojones te vas a ir? Imagina que te llama un equipo y te encuentras en Brasil. Posiblemente fichen a otro. Esta gente no tiene en cuenta que uno es tan persona como ellos y se merece unas vacaciones. Esa velocidad de vértigo convierte en ficticio el tiempo libre de los futbolistas. Estás en la burbuja y, quieras o no, esas son las reglas.

Hijo, no tengas prisa por crecer, yo no la tengo

Tras comparar compañías y teléfonos me decidí a dar el salto y cambiar de operadora. No sabría decir si fue más por las tarifas y por el aparato que la compañía me daba para seguidamente encadenarme a una permanencia de 24 meses. Le quitamos el plastiquillo y ya estamos imaginando cual será nuestro próximo terminal – como dicen ellos –.

La novedad atropella al presente de tal manera que hace aún más fugaz la inmediatez del ahora. Del ya. Ya no se valoran las cosas por su calidad sino por su novedad. ¿De verdad son mejores los pantalones de ahora que los de antes? Ni cuando era niño rompí tantos pantalones tejanos. El mayor reclamo a la hora de vender un producto es la palabra “NOVEDAD” sobreimpresionado en un póster o parpadeando en la pantalla de televisión. Me causa estupor que la novedad sea lo más importante en un producto. Muchas veces, las compañías, son tan descaradas que la única novedad que presentan es el envase, precisamente lo único que no te comes. Y por esa mamarrachada le suben el precio a la fucking leche de siempre. Exactamente el mismo agua de siempre pero en un envase un poco más grande (o más pequeño). Yo compro mirando el precio del litro por envase. A mí que tenga forma de boomerang para meterlo en la nevera me importa bien poco. A otra gente parece que si le afectan estos cambios y la compran…porque es el nuevo envase. Esta estrategia esta destinada a los compradores compulsivos, los sabandeños (los que hacen shopping los sábados aunque no necesiten nada). Todos lo hacemos hasta que un día haciendo limpieza en el armario ropero vemos que siempre sobreviven las mismas camisetas de siempre. Las nuevas han de ser regaladas. Les ocurre como la música que metemos en el móvil. Más de 2 GB de música y siempre la misma pregunta : “¿Por qué metí esta canción? ¿Y está? ¿Y está?…Borrar”.

Mi querida mujer tiene la costumbre de tratar de adivinar quién es el asesino de la película cuando solo llevamos 10 minutos. No puede esperar a ver lo que ocurre. Empieza a señalar culpable indiscriminadamente, no me extrañaría que un día sea yo el señalado. Lo mejor de una película – con diferencia – es lo que ocurre entre el inicio y el final. Yo le digo que “mira la peli, ya aparecerá”. Ella se ríe porque no puede evitarlo. Ya nos conocemos.
Cuando alguien me recomienda una película que me pueda interesar, y se le escapa el final, le digo que realmente no me importa. Casi prefiero que no me desgrane el desenlace de ésta. El final es demasiado efímero como para darle más importancia que al resto. De hecho, he visto películas y series buenísimas que acaban como el culo – literalmente. Los finales que más me gustan son como los finales de temporada de The Wire; no hay buenos ni malos, no acaba ni bien ni mal. Todo queda como la vida. Unos van para allí, otros para allá, otros no se sabe.

Jugando con mi hijo (7 meses) me llamó la atención un pensamiento mientras veía como mi hijo se mantenía sentado sin ayuda ninguna. Hace unas semanitas no era capaz de sentarse by himself – me encanta como suena “por sí mismo” en inglés – , ahora ya lo hace , además empieza a tener la necesidad de estirar las piernas para levantarse. Me asusté al pensar “¡qué ganas de que empiece a caminar”…stoooop!!!, me dije a mi mismo. Hace unas semanas deseaba que se sentara y ya lo hace , esto va muy rápido. Ha pasado de estar todo el día tumbado a querer levantarse. Mis deseos se han ido cumpliendo demasiado rápido. Simultáneamente empieza a pronunciar sus primeras sílabas (da-da-da), ¿no es maravilloso? Lo es.
Con la vista enfocada en el futuro me encontré pisando el presente de puntillas. No estaba siendo consciente de que AHORA es la única vez que va a soltar sus primeras sílabas, que ahora es la única vez que me vamos a poder ser espectadores de lujo de sus intentos por ponerse de pie. No lo volverá a hacer porque solo hay una primera vez para esto. El final del balbuceo es hablar. El de tratar de levantarse es caminar. Después habrán más primeras veces pero a día de hoy solo tengo pensado disfrutar de estas primeras veces, que son las que tocan.
Mientras se apoyaba en mí, le iba diciendo: Kanaan, take your time to stand up by yourself. I’m not in a hurry. If you fall down we gonna be here to help you over and over again.
Kanaan, tómate tu tiempo para levantarte. No tengo prisa. Si te caes, vamos a estar aquí para ayudarte una y otra vez.

Un día normal en la Premier League

Southampton es una ciudad que tiene vida gracias a su universidad y a sus estudiantes, además tiene el mejor clima de Inglaterra pero para muchos de ellos lo más importante en la ciudad son los Saints , su equipo de fútbol. Este es el día normal de un jugador común en la liga inglesa.

 El training ground

Hoy, como cada día, la sesión de entreno empezará a las 10h, siempre estoy ahí como más tardar a las 9h. Nunca nadie me ha dicho que deba estar a una hora especifica pero esta claro que llegar 15 minutos antes no ayuda a la imagen propia. El primer día me trajo al entreno Rory Delap, un recién llegado(2001) y estábamos en el mismo hotel. Además de sacar de banda como un animal hacía otras cosas . El hecho de llegar el primer día y ver que la gente estaba en el training ground desde las 9h. me dió una pista de la hora indicada. No es muy diferente a España.

8h Normalmente no desayuno en casa, quizás una pieza de fruta y poco más. Cuando me levanto me aseo y enciendo el ordenador, no en ese orden precisamente. Suelo sintonizar la Cadena Ser online y ojeo el Marca. Es una manera de mantener el contacto con España. Al menos 2 veces a la semana me desvío de mi camino habiatual para pasar por el centro de la ciudad a comprar el Marca, el Mundo o El País, cualquier diario español es válido aunque sean del día anterior, si del día anterior. Uno necesita esa especie de unión con su país cuando está fuera.

8:25h Salgo de casa porque puedo encontrar tráfico de camino al training ground  y es muy vergonzoso llegar tarde …y con 19 años más. El camino no me llevaba más de 20 minutos en mi Chrysler Neon, el coche más modesto del parking del club. Hay que tener en cuenta que había Ferraris, Porsches y Bentleys entre otros. No hay día en la que no veo pasar a James Beattie  adelantándome.

8:50h Llego a las instalaciones y antes de pisar el vestuario me dirijo al dining room a desayunar. Más o menos siempre los mismo; a cup of tea y unas tostadas con mantequilla y mermelada. El desayuno no me lleva más de 20 minutos, mientras vemos las noticias en el canal Sky Sports que está sintonizado día y noche, como los bares en España que solo ponen Telecinco.

 

9:20h A esa hora ya estoy dentro  del vestuario, mis botas y mi equipación ya están en su sitio, a veces hago de recadero y me hacen ir a buscar algo cuando aún me estoy cambiando, lo hacen para que no me olvide que a pesar de ser un fichaje extranjero sigo siendo un chaval de 19 años. Me siento entre Matt Le Tissier y Jo Tessem, en frente tengo a Agustín Delgado, Kleber Chala y Francis Benali. No me puedo quejar, todos son bastante cachondos. Matt siempre dice lo mismo- Good morning lad! how you doing?-y yo contesto- Good morning Matt, I’m fine thanks. Jo Tessem intenta practicar español conmigo y siempre se suele unir Anders Svenson, ambos tienen facilidad para los idiomas y supongo que el hecho de ser extranjeros les incita a ser cordiales, empatía que se agradece. Con quien no hablaba nunca en inglés es con Dan Petrescu, vaya fenómeno.

1Oh Entrenamos durante unas dos horas pero depende del día a veces hacemos doble sesión. Eso quiere decir que comemos a las 12,30h y entrenamos de 14h a 15h. No suelen ser entrenos duros, sobretodo son de chispa y bastante específicos. Me gustan.

12:30h si no hay entrenamiento por la tarde podemos comer aquí o donde queramos, yo normalmente como en el dining room porque puedo practicar inglés y porque la comida está buena.

13h Si no hay que hacer ninguna gestión o compra voy con el Tin Delgado y su primo a tomar un café al West Quay(centro comercial), al Costa Coffee para ser más preciso. Allí hay sofás y puedes quedarte el tiempo que quieras. Muchas veces quedamos con amigos ingleses y hasta las tres no se mueve nadie. Nunca pierdo la ocasión de comprar películas y Dvd´s  a pesar pertenecer a un videoclub. Durante los dos primeros meses venía una profesora de inglés a casa pero me era imposible aprender en casa , así que decidimos que  yo aprenda saliendo a la calle,sin más profesora que la supervivencia.

15h Es hora de entrar en casa  a descansar. Me conecto a Internet cada día y si encuentro a alguien en el Messenger hablamos. Entre una cosa y otra voy mirando recetas para hacerme la cena a eso de las 17h. Cuando ya lo tengo claro voy al videoclub a buscar una película, aunque si hace mucho frío me pongo a leer algún libro en inglés y cuando me canso juego al GTA 3. El primer libro en inglés que me acabé fue A child called It de Dave Pelzer, solo es una curiosidad que me ha venido a la mente.

18h El día se acaba pronto en UK, ya he cenado y estoy duchado. Poco me queda por hacer, si no fuese por la Playstation…

Esto es un día normal en la Premier League Southampton, las noches son otra historia…

Jacinto Elá Eyene, Southampton , cualquier día de 2002.

No suelo hablar de fútbol en twitter @malabona

ÓSCAR BUENO hizo honor a su apellido

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Me encontraba en el Espanyol B,temporada 99-00. Recién había cumplido los 18 años cuando nos estábamos jugando el ascenso a 2ª División B. Teníamos un equipazo – del cual no hace falta empezar a decir nombres porque es un rollo – con el que conseguimos el ascenso finalmente.

Ese día nos jugábamos medio ascenso ante un equipo del cual no recuerdo su nombre. Se juegan tantos partidos que uno olvida los detalles. Estábamos convencidos de poder dar el paso y salir del encuentro con medio ascenso en el bolsillo. Ese día jugué en punta como venía haciendo durante el último cuarto de temporada. Estaba a un nivel tan bueno que el entrenador (No sé si era Paco Flores o Ramón Moya) no dudó en ponerme arriba. No era Cristian Vieri a la hora de definir pero con Arnal Gibert de compañero arriba éramos unos diablos difíciles de parar, creo que Pep Puigdesens o David Ávila o Rafa Bueno (alguno acertaré) estaba allí arriba también…sí! Le recuerdo en la celebración del primer gol dejando entrar y protegiendo mi suave tiro tras aprovechar el error del portero. Nuestra insistencia era tal que poníamos nervioso incluso al tipo más tranquilo. Supongo que esa era la idea del entrenador.

En este tipo de partidos lo más importante es no recibir goles y marcar antes del descanso. Eso hice. Alrededor del minuto 35 aproveché una indecisión del portero y el central en una salida fuera del área, para avanzarme y empujar el balón a puerta vacía. Chute suave mientras Pep Puigdesens acompañaba a la pelota, sin tocarla, hasta el fondo de la red. Cuando entró el balón yo ya estaba chocando las manos con los jugadores no convocados que se encontraban tras la valla en el corner derecho. Si no recuerdo mal Óscar Macías era uno de ellos y puede que Ildefonso Lima. Ya hace mucho tiempo y muchos detalles se me han olvidado.

Lo más difícil ya estaba hecho; habíamos abierto el melón. La 2ª parte la afrontábamos con optimismo porque estábamos un par de escalones por encima de casi todos los equipos de tercera división. Bendita juventud. Bendita preparación de Eloy. Nunca en mi vida vi a tantos jugadores con esa chispa. Tener a jugadores como Iván Díaz, Gerard Autet, Bruno Saltor o Moisés Hurtado (entre otros) nos convertía en un equipo muy difícil de sorprender. La segunda parte fue un vendaval blanquiazul. Hacíamos las delicias del respetable, como mecánicamente dicen los comentaristas deportivos que no aportan un lenguaje nuevo al juego. Pronto cayó el segundo gol, el tercero y el cuarto. Resultado final 4-1.

Mientras marcábamos goles ocurrieron muchas cosas que no pasarán a la historia, acciones que no son recordadas por nadie más que el protagonista, yo: fallé 3 goles cantados antes de ser sustituido. Estábamos tan bien que me llegaban balones en unas condiciones inmejorables para marcar. Saltaba Arnal, 1,75 m, contra un central de cerca de 1,87 m y desvía el balón a mi posición, un poco más a la derecha de la media luna del área, libre de marca, solo el portero se antepone a mí. Tengo tanto tiempo que me da por pensar y cruzo el balón con una precipitación típica de un adolescente que escucha a sus padres llegar cuando está viendo una peli porno en el ordenador…la cruzo demasiado y se va fuera.

El partido sigue y claramente se ve que les vamos a machacar gracias a nuestra juventud y nuestra calidad. Hay que tener en cuenta que en tercera te enfrentas con gente que, además de jugar trabaja y son padres, nosotros nos dedicábamos únicamente al fútbol profesional. Alguno estudiaba pero en serio, pocos. Creábamos ocasiones y esta vez recibo el balón al borde del área hacia el costado izquierdo de la media luna y el portero, que parece que estaba más fuera que dentro de la portería, ya estaba achicando espacio y venía hacía mí con la única intención de fastidiarme la fiesta. Al recibir la bola me vino a la cabeza la ocasión fallada anteriormente y decidí regatear al portero arrastrando con la derecha hacia la izquierda para luego chutar con la zurda a puerta. Lo hice perfecto, quizás me escoré más de lo necesario pero desde 2 metros a la izquierda del punto de penalti no hace falta ser Messi para empujarla. Así hice, mi tiro esquivó a un defensa que se pasó de frenada tratando de tapar el hueco que el portero había dejado al haber sido regateado segundos antes. El público estaba celebrando ya el gol, pero yo y los que estaban tras la portería, en el costado derecho, sabíamos que ese balón podía ir fuera. Efectivamente lo crucé demasiado y salió rozando el palo.

A raíz de ese instante el partido empezó a hacerse largo. Ya íbamos 3 ó 4 a 1, no tenía que pasar por esto. Ya era imposible marcar un gol. Recuerdo que el día estaba nublado, o quizás es el recuerdo que me queda. Tuve alguna ocasión más pero ya no la recuerdo porque estaba fuera. Había luz en la casa pero no había nadie dentro. Más o menos como Rajoy. Cuando de repente se levantó el cartelón y el número que salía del campo era el mío, ese día el 9. Gracias.

Eloy, el preparador físico,segundo entrenador y psicólogo, me acompañó en el trayecto que va desde el banquillo a los vestuarios. Un camino que normalmente se hace en solitario o con Manolo “El Fenómeno”, el utillero. Durante todo el camino ,que eran unos 90 segundos, Eloy me puso el brazo por encima mientras me felicitaba por el partido y quitaba importancia a mi frustración visible en mi cara tras haber perdonado tres ocasiones claras. Al pasar frente al público no escuchaba nada, solo me quería duchar. Eloy no me sacó el brazo de encima hasta que entre en el vestuario. Gracias.

Después del partido, ya vestido de calle, me iba cruzando con aficionados y padres de compañeros que me saludaban como siempre. Como siempre bromeaban de buena fe. Pero ese día el risueño Jacinto no estaba para bromas. Me decían: “Hoy te has hecho amigo del portero” , “Hoy no tenías ganas de marcar goles , eh?” . No me lo tomé mal, devolvía vagas sonrisas, sin mirar a los ojos y sin parar mi huida.

Al subir al coche mi representante/primo, lo primero que me dijo es que si hubiese marcado esas ocasiones media España quería ficharme. No me lo dijo de manera incriminatoria, fue un tono más bien informativo. Pero no era el momento. Yo mejor que nadie sabía lo que había hecho bien y lo que no. No hacía falta que nadie me venga a decir nada cuando no se podía arreglar.

El lunes en el entreno ya estaba más calmado. Por suerte en mi casa nadie me rallaba con el fútbol a pesar de seguir mis partidos. Mi hermano Ruslán disfrutaba tanto como yo y por suerte el sabía como me sentía. No creo que sea fácil ser el “hermano de” en fútbol, hoy soy yo quien dice que soy el “hermano de Ruslán”. Recuerdo que tras un partido en cadetes contra el Lleida al cual vino conmigo, como casi siempre que no coincidía con su partido, me preguntó que por qué no hablaba del golazo que metí. Pues ese día habíamos ganado 9-0 pero no me quedé con buenas sensaciones. No había que darle vueltas, el también era futbolista y lo entendía. Al igual que perder no era motivo para estar triste cuando habíamos hecho un partido bueno.

De ese lunes recuerdo como Óscar Bueno – un jugador que participaba poco por desavenencias con el entrenador – me dijo: Vaya golito ayer , te saliste (algo así). Es un tipo que no anda por ahí iéndole las gracias a la gente gratuitamente, por eso valoré mucho sus comentarios porque no es percisamente un queda bien. Fue el único que se dió cuenta del partidazo que hice a pesar de errar ocasiones. El único que no hizo mención a las ocasiones. El único que supo ver lo importante que es meter el primer gol. El único que sabe que a un chaval de 18 años no hay que presionarle.

Óscar Bueno, hizo honor a su apellido.

Soy el mejor cocinero del mundo

Una pareja, ambos trabajadores, preparando la cena para ellos y su hijo de 7 meses. Un reflejo de mi vida. Foto. Richard Perry/The New York Times

 

Cada día al volver a casa del trabajo en el tren, trato de poner mis memorias olfativa y gustativa al 100% para empezar a cocinar en mi cabeza la comida o la cena del día. No es lo mismo una cosa que otra: para la comida tengo 30 minutos y para hacer la cena casi toda la tarde. La disponibilidad no es total porque mi tiempo se debe a mi hijo.
Antes de nada,previamente cocino sin mover un dedo. Cuando llega mi mujer es cuando le paso el testigo y me encierro en nuestra pequeña cocina con los auriculares para hacer la cena.
Pertenezco a una generación de hombres que su relación con la cocina va más allá de hacer barbacoas y paellas domingueras. Lo que hacen muchos padres: cocinan pero no recogen. La cocina y las tareas son compartidas en casa. No nos importa que nuestros padres,cuando éramos pequeños, dejasen esa responsabilidad a nuestras madres. Sería muy cómodo pero no estoy en esta vida como espectador pasivo. Si no soy coprotagonista en mi casa ¿dónde lo voy a ser?
Mi horario laboral me permite dedicar tiempo a alimentar a mi familia. Por supuesto que mi mujer es buena cocinera pero no veo justo que cuando llegue de trabajar se ponga a cocinar en lugar de jugar con nuestro hijo. Antes de cocinera es madre y además, yo puedo centrarme en una afición – para mí modo de vida – que es la cocina.

En el móvil voy acumulando un montón de recetas que coloco en una de mis revistas de la aplicación Flipboard de Android. Comida de India, España, México, Francia, etc…de todo el mundo. Mentalmente voy repasando los ingredientes que tenemos en casa para llegar y cocinar. Normalmente adapto las recetas a lo que tengo en casa ya que muchos ingredientes no los encuentro en cualquier sitio; supongo que todo el mundo hace lo mismo. Para encontrarlos he de ir a sitios específicos y siempre no me es posible.  Me encanta descubrir el sabor de verduras y especias que no utilizo habitualmente. Es como un viaje a otros lares. Aunque trato de cocinar productos de temporada.Son más sabrosos y más económicos. No tratar de aprender a cocinar es tirar dinero.
El inconveniente de algunas recetas es que están más cargadas de grasas de lo que a mi me gustaría, pero otras tienen menos de lo que aparentan.
Tengo la extraña sensación de ser el mejor cocinero del mundo a pesar de que mi pan no es el mejor, pero es bueno muchas veces. Cocinar no es sólo copiar recetas; hay que tener mano para ello y sobretodo pasión. La idea no es ir a Masterchef ni nada parecido. Las aspiraciones son más cercanas. Cuando se tienen invitados uno quiere que estén cómodos en casa,  pues eso es lo que quiero para los que viven en casa. Yo soy de los que opinan que lo mejor no es para los invitados, lo mejor es para los de casa y a los invitados hay que tratarles igual que a los de casa para que se sientan como en casa (pero sin dejarles cagar ).
En la cocina me siento tan bien, independientemente de si sale el plato como quiero.Lo importante es que creo estar cerca de lo que sienten los mejores cocineros del mundo. Ellos quieren estrellas Michelin, yo solo que después de comer,los comensales tengan mejor cara que cuando se sentaron en la mesa.
Cuando un plato me sale bien no necesito que me digan que está bueno. Es más, cuando mi mujer me dice que “está muy bueno” yo contesto “si”. Porque lo sé. Cuando me sale mal aprecio que me lo digan para la próxima vez no cometer los mismos errores. He cometido los mismos errores una y otra vez hasta que he descubierto trucos sencillos que han dado un acabado mejor a mis platos. Muerte a la comida semielaborada. El hecho de desarrollar una habilidad para cocinar con cierta gracia, a diario, cualquier cosa que tengo en casa me hace sentir el mejor cocinero del mundo.

 

Artículo inspirado en ¿Porqué nos relaja cocinar?  , When Their Workday Ends, More Fathers Are Heading Into the Kitchen

36 horas en casa equivalen a 90 días fuera.

Valía la pena comprar un billete a precio de oro aunque solo fuese para pasar menos de 36 horas en casa. Cuando al finalizar el entrenamiento el entrenador anunciaba que mañana es day off, salía disparado al vestuario y, sin pasar por la ducha, me iba corriendo a casa para conectarme en el ordenador y comprar un billete para dentro de 4 ó 5 horas. Más tarde era mal negocio. El margen era el necesario para coger un autobús o tren hasta Londres y llegar con tiempo de sobras al aeropuerto. Tenían que haber 36 horas entre el vuelo de ida y el de vuelta para que yo lo considerase rentable. Al principio checkeaba varias webs en busca del mejor precio, pero a principio de los 2000 no habían tantas compañías de bajo coste como ahora. La experiencia me llevó a comprar directamente en Logitravel, que no era la más barata pero era la que me ofrecía una experiencia de pago más sencilla. Mis únicos requisitos eran volar desde Healthrow o Gatwick y que no me costase la broma más de 300 libras.

Muchos de esos viajes eran equivalentes a los paseos nocturnos con el perro para fumarse un cigarro. Cuando viajaba con esa urgencia era básicamente para desconectar por unas horas del esfuerzo mental que me suponía entrenar durísimo durante la semana para luego no rozar ni la convocatoria. Necesitaba aire y tenía dinero, no haber hecho esos viajes fugaces podían haberme hecho muy infeliz. Cada vez que viajaba volvía con energía para un mes sin pensar en volver a casa en el próximo día y medio libre que nos concediera el club. No estaba mal en Southampton; pero estaba solo. No bastaba con decir que estaba bien por teléfono, tenía que viajar a casa y demostrar que lo estaba. Tan solo necesitaba respirar el mismo aire contaminado que respiraba mi gente en Barcelona. Eran 36 horas en las que no podías ver a mucha gente. Se podía dar el caso de que en casa me vieran unas 15 horas de las 36 disponibles (sueño incluido).

36 horas eran suficientes para olvidar temporalmente la opacidad del cielo británico y cobijarme en la luz de Barcelona. Ese corto período de tiempo equivalían a 90 días fuera. A pesar de que los domingos eran auténticos sundays (días soleado) en Southampton, no tenían ni la luz de Barcelona nublada. Un domingo sin tu gente se convierte en un domingo tarde desde que te levantas. Nada especial que hacer, quizás algún café con algún compañero de equipo y ver La Liga en Skysports soñando con volver a España por la puerta grande. Sin haber debutado en la Premier ya imaginaba mi regreso tras triunfar en UK. No soñaba con ningún equipo en particular, lo único que quería era jugar en España para que mis amigos me vieran jugar en directo.

De esas 36 horas pasaba entre 2h y 3h en el aeropuerto . No podía permitirme el lujo de perder el avión hacia Barcelona. En cambio, para el avión de vuelta llegaba al aeropuerto con el tiempo tan justo que parecía que estaba tratando de perderlo. Esas horas en el aeropuerto eran placenteras, me encantaba ojear la tienda de discos y comprar alguno nuevo. Me encanta sentarme y ver a la gente circular de un lugar a otro, cada cual a su ritmo según las prisas. Mi cara era de satisfacción. La misma cara de quien sabe que ha hecho bien el trabajo. Mi faena era llegar al aeropuerto sin urgencias. Observaba.

Una vez en el avión ya me sentía en casa. Escuchaba a mucha gente hablando en castellano y en catalán. Estábamos a 2 horas de casa. En el avión leía un diario inglés – de los que nunca leía – que había comprado en el aeropuerto para pasar el rato. Realmente no eran 36 horas, quizás 28 , pero me tenía que autoconvencer de que tenía un día y medio para disfrutar de mi gente.

Dundee FC: 8 años para saber porque me echaron

En el verano del 2006, debido a una serie de circunstancias, acabé en el Dundee Fc (Escocia) . Fui haciendo una prueba que consistía en entrenar unos días con ellos y poco más. El nivel era tan bajo que el primer día temí que me iba a quedar. Sí, utilizo el verbo temer porque me aterraba tener que irme tan lejos para jugar en un equipo tan débil. Cobrando lo que me pagaban me salía más rentable quedarme en algún equipo de Barcelona, pero no era un mercado que me interesaba. La idea era retomar el vuelo en tierras británicas…aún teniendo que entrar por Dundee.

La parte buena era que el entrenador, Jim Duffy, confiaba mucho en mí. Razón suficiente para ofrecerme dos años. Durante el momento de la firma ya tenía claro que no iba a durar tanto tiempo ahí, aunque mi intención era marcharme por mi propio pie, y no despedido, que fue lo que ocurrió. Era un nivel mucho más bajo del que yo esperaba, lo cual me preocupaba porque en fútbol el nivel del jugador es más alto cuando los compañeros son mejores, y viceversa. En ese equipo habían algunos jugadores decentes, muchos del montón y tres o cuatro que yo consideraba buenos. El punto fuerte era el entrenador, que le gustaba jugar un buen fútbol. No tenían el mismo concepto futbolísticos algunos jugadores que a pesar de llevar varios años con él, preferían jugar más directo. Supongo que al no tener jugadores técnicos, el míster, se adaptaba a lo que había. Pero ese año llegamos una serie de jugadores no escoceses que aportábamos algo diferente al equipo. Elaboración. Leer más…

LFP: Una disputa entre Ferraris vs Renaults

 

Desde tiempos inmemorables, en España se organiza un campeonato nacional de automovilismo en el que casi 20 ciudades tienen representación. La afición a estas carreras es algo como una religión. Debido al alto costo de cada una e ellas, se organizan 20 grandes premios que vienen a ser 2 carreras al mes.
La emoción en cada una de las carreras es bestial, todo el mundo quiere ganar, pero no todo el mundo puede. Algunos deben conformarse con conseguir alguna vez un tercer o cuarto puesto. Los dos primeros puestos están prácticamente adjudicados a los Ferrari , que sólo se diferencian en el color ; uno es azulgrana y otro blanco.
Cada ciudad tiene libertad para elegir con que coche competir, pero Los 18 para adecuarse a sus presupuestos anuales compiten con coches Renault, Ford, Citroën y Seat. Quizás alguna temporada alguien se anima con un coche más exótico tipo Mazda o Kia. Quienes acababan el año con superávit, optan por invertir el dinero y apostar por un BMW o Mercedes, pero a corto plazo vuelven a las marcas que se adecuan a su capacidad económica. Muy bien tiene que salir el campeonato para continuar con BMW o Mercedes. Cuando hacen buen año es extraño que los Ferrari no les “roben” a alguno de sus pilotos para usarlos como pilotos oficiales o, como ocurre normalmente, como pilotos de prueba y suplentes. Pocos dicen que no porque la oferta económica no la puede igualar el equipo de origen. Si un piloto rechaza este tipo de oferta es por motivos que nada tienen que ver con lo económico. Pocos.
Además de tener Ferraris, los dos equipos top, tienen el privilegio de utilizar un combustible que, con la ley en la mano es ilegal, pero la federación de automovilismo y el Gobierno se han encargado de interpretar la ley en beneficio de ellos.Eso sí, cuando compiten a nivel internacional no lo utilizan. Existe interés del Gobierno por mantener a Ferrari compitiendo en el país, según ellos, crean riqueza. Algo que pongo en duda porque está comprobado que sólo se venden al año 50 Ferraris en todo el país. En cambio Seat, Citroën, Renault, se cuentan en miles de unidades. Además algunos modelos se fabrican aquí, cosa que con Ferrari no ocurre. Aún así son los dos equipos con más seguidores. Entre la venta de merchandising y el patrocinio de ambos por Qatar Motor y Fly Arabs, consiguen que sus patrimonios cada vez sea más grande mientras que el resto no tienen ni presupuesto para el mejor combustible posible. La gente tiende a aficionar al poderoso porque gusta sentir la grandeza de la victoria.
Los 18 están tan acomplejados y asustados que se conforman con una migajas en el reparto de los derechos televisivos. Si se miraran unos a otros a los ojos, de igual a igual, se darían cuenta que 18 perros son más fuertes que 2 leones.

Tras un amago de huelga, han empezado el campeonato, una vez más, en desventaja respecto a los Ferrari, pero se conforman con refunfuñar cada vez que sienten que no llegan a fin de mes.En cambio los Ferrari se pasean por el territorio español sacando pecho sin tener en cuenta el monopolio que han creado para disputarse entre ambos los premios económicos que reportan las carreras. Sus aficionados son aún más crueles cuando recriminan a los jueces las decisiones técnicas que impiden que las carreras sean más aburridas de lo que son. Aún estando prohibidas, siguen utilizando estrategias de equipo innecesarias para equipos tan potentes…pero nadie se queja formalmente. Últimamente el campeón de está llevando el título con 100 puntos. Una auténtica burrada si miramos 10 años atrás cuando 80 puntos era la media del campeón. Lo más grave es que el tercero queda a 20 puntos del 2° clasificado. Este campeonato está destinado a desparecer como tal, pero se mantiene gracias a la indefensión aprendida del resto de clubes. No entiendo porque no organizan otro campeonato excluyendo a los Ferrari, y si éstos quisieran formar parte tendrían que aceptar un reparto económico más justo basado en la clasificación final. Quién gana se lleva el premio gordo y el resto un 7% menos hasta el puesto 7° y después la diferencia ha de ser un 3%. Algo parecido a loque ocurre en Inglaterra…, no me he molestado en calcularlo, pero se entiende.
Por desgracia los aficionados de los Ferrari están acostumbrados a ganar de forma holgada y se oponen a un campeonato más igualado.

Mientras no se cambie el sistema, Los 18 serán meros actores secundarios al servicio de los Ferrari. Necesitan  rivales a quien ganar, he aquí la importancia de hacerse con el control del campeonato. Si no aceptan competir en igualdad deberían competir entre ellos cada semana y después de cada carrera se digan que son muy buenos y muy guapos.

La retirada del futbolista: el tormento o la paz

A esta altura de mi vida veo como mis antiguos compañeros, cumpliendo el ciclo normal del futbolista, comienzan a retirarse o pensar en ello. Es una decisión difícil de tomar porque cuando uno está saboreando un helado y se va acercando a la punta del cucurucho se pregunta : ¿Tan rápido?

Es complicado adaptarse a la nueva rutina cuando se está acostumbrado a una rutina de entrenar casi a diario, alimentarte con ciertas restricciones, aprovechar los sábados noche que se pueden salir como si fuera Fin de año, a recibir abrazos a diario en el trabajo por parte de los compañeros, a dejar los problemas personales fuera del terreno de juego, a acertar en pequeñas cosas como un pase bien hecho, a sentir lo que es un equipo de verdad, conocer ciudades esporádicamente, a ver la cara de felicidad de tu familia cuando has hecho un buen partido, a ver la cara de “no pasa nada” cuando no has estado acertado, el reconocimiento inmediato por parte de extraños, a sentir como se te pone el corazón a mil antes del partido, esa bendita tensión que te dice que lo tienes todo para hacer la jugada de tu vida… eso, entre otras cosas,  es lo que echa de menos el futbolista cuando lo deja la  maravillosa burbuja del fútbol.

El jugador cuando está a punto de retirarse siente Leer más…

La Fama Está Sobrevalorada

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La televisión ha creado una infinidad de personajes famosos a los que la gente (ad)mira sin ningún motivo más que salir en la caja tonta. A muchos de ellos no se les conoce talento alguno pero siguen en los medios desde hace años,es más, algunos personajes están en el candelero debido a defectos que les convierte en atracción ya que muchos espectadores sienten simpatía.

Hoy en día las revistas y programas televisivos basan su contenido en fomentar el interés en personajes intrascendentes que son famosos pero no aportan nada al a sociedad. La fama, a mi modo de ver, debería ser una consecuencia y no un objetivo.

A mi no me parece divertido ser famoso. Eso de ser reconocido continuamente no debe ser muy grato. Supongo que por eso los “famosos” van a sitios donde hay otros semejantes,allí se juntan cantantes, actores,deportistas,políticos y famosos vocacionales. Dios los cría, ellos se juntan y la plebe les encumbra.

Rechazo a los “famosos” porque la gran mayoría se sirve de la sociedad sin entregar nada a cambio, bueno si, su intimidad que a muchos nos da asco. Son pocos los comprometidos con el medio que les rodea. Son capaces de utilizar la solidaridad en beneficio de su propia imagen.
Otra cosa es la gente que tiene fama pero hay más famosos que gente con fama. La fama es una consecuencia, ser famoso es insistencia.

Ser famoso es dejar de ser para pasar a parecer.. Es convertirse en un personaje inventado que cada día al salir de casa ha de ser interpretado, por eso se ponen dientes de juguete (esos tan blancos tipo Ken o Barbie) para dar la sensación de sonreír para la posible foto. Por eso cuando creen que nadie les ve salen con un chándal gris de esos que parecen pijamas:están cansados de aparentar.

Esta fama está enfocada a engatusar a las grandes masas, las que admiran a cualquiera porque sale en la TV, sin preguntarse por qué. Todo aquel que sale en la tele es mejor que ellos mismos, ese es el pensamiento generalizado en los espectadores y consumidores de personajes creados para la distracción mediática.
Lo que me hace gracia es que el Rey y el Príncipe se fotografíen con los deportistas pero no con médicos o cualquier otra persona excelente en su profesión.

No es Suárez, es el Fútbol.

Cuando pensé que había acabado con el tema Suárez , Youtube me sugiere un video que le defiende de una forma bastante fanática. Pero, releyendo mis dos anteriores posts, no es más talibán que lo que yo escribí. Cada minuto del video me ha hecho cuestionar hasta que punto estoy equivocado en mis críticas a Suárez: en mucho. Me alegra haberme equivocado y verlo a las pocas horas. No tengo la verdad de saber qué es lo que pasa con Suárez pero si me atrevo a cuestionar todo lo que yo creía que ocurría. Me sucede cada vez que me expongo a la programación televisiva (mediante el ordenador), dejo de generar mi propia opinión a pesar de no creer nada de lo que dicen, pero el mordisco de Suárez lo vi, pero no vi ni escuché que pudo pasar durante el partido. Puede que Chiellini sepa algo más que nosotros.

Después de leer breves pasajes de la vida de Luis Suarez, puedo afirmar que me he precipitado en muchos aspectos. Me llama la atención que con 15 años fuese alcohólico entre otras cosas. Fue un chico que se crió en un barrio pobre de escasas expectativas de progreso. También parece ser que jugaba contra chicos 7 años mayor que él cuando era solo un niño de diez. Supongo, solo supongo, que en esos partidillos se forjó parte de su personalidad en la cancha. Cuando uno es un renacuajo que baila a los mayores, debe estar preparado para recibir palos, viendo su carácter no me extrañaría que este se defender. Solo son suposiciones. También cabe reseñar que en los barrios pobres no gustan los chivatos y Suárez no lo es. No le he visto decir que le hayan provocado en ninguna de sus reacciones desmesuradas dentro del terreno de juego. Siempre calla y dice que lo que pasa en el campo allí queda. Algo con lo que no estoy de acuerdo porque no todos los jugadores tienen la misma predisposición a jugar traspasando el limite del reglamento. Aquellos que gusten de hacer bromas deben aceptarlas cuando son ellos el centro de las mismas. Así piensan los jugadores aficionados al juego subterráneo. Tu me pegas y me callo, pero cuando yo te pegue tú te callas. Veamos quien pega más fuerte sin ser vistos. Es otro fútbol que está ahí desde siempre. Otra cosa es como finge Suárez, para esa teatralidad no tengo explicación. Lo que está claro es que en su barrio no gustaban los chivatos y eso lo tiene tatuado a fuego en su persona.  La forma con la que Chiellini mostró desacuerdo con la sanción al Uruguay. Percibo un sentimiento de responsabilidad respecto a la respuesta(mordisco) de Luis cuando, aparentemente, no ocurría nada. Repito que las respuestas de este jugador son una salvajada pero en el campo hay más elementos que incitan a ese comportamiento agresivo que son: los rivales. Si no necesitase provocación alguna, Luis Suárez, mordería a la gente por la calle sin más.

Aún me sigue sorprendiendo sus explicaciones ante la FIFA y en algún medio antes del mundial: no le mordí y no sé porque lo hago, respectivamente. Él lleva su juego de no chivarse a rajatabla a pesar de estar más  vigilado que sus parejas de baile.Pero no es de extrañar que sea sea tan perseverante cuando te enteras que lleva con su mujer desde los 14 o 15 años cuando era un proyecto de gamberro. Ella le llevó por el buen camino y cuando ella fue a vivir a España con su familia él se prometió que volverían a estar juntos. El destino le llevó a Holanda (1ª división) y cogió un avión para pedirle a los padres de ella que la dejarán vivir con él en Holanda. Dijeron que sí.

El fútbol crea auténticas bestias de competición, que si no tienen una formación cubierta por las necesidades básicas, puede generar tipos como Luis Suárez, capaces de morder a un rival porque se está interponiendo entre él y su objetivo que es la victoria. En el video podemos ver que  no es el único jugador que ha hecho auténticas barbaridades en un terreno de juego, pero sus castigos han sido mayores. Además se ven imágenes en las que se puede ver que Suárez “responde a preguntas”. No pega porque sí siempre.

El fútbol es un deporte muy poco saludable a pesar de su belleza pero saca lo peor de las personas, en el campo y en la grada( o televisión). Yo como ex futbolista no soy muy partidario de que mi hijo se interese de manera especial en el fútbol de alta competición porque muchas de las cosas que uno inculca en casa, las tiene que dejar aparcadas al entrar en un terreno de juego. Esa polaridad no la quiero para él.

Luis Suárez: muerde y ama

 

Caso Suárez (2/2): Los futbolistas no le pueden defender.

 

Corporativismo Tendencia de un grupo de personas que pertenecen a una misma profesión a defender o extender sus intereses y derechos particulares sobre los generales.

Por norma general vemos en las profesiones más expuestas al público un corporativismo desmedido que elimina  cualquier rastro de la personalidad de los individuos. Ocurre habitualmente entre los cuerpos de seguridad (policías, antidisturbios, guardias civiles, etc) que de cara al público muestran una postura y en privado otra. Es comprensible porque están expuestos a la opinión pública continuamente. La labor que desempeñan no se puede calificar con bien o mal, es mucho más complejo porque, en muchas ocasiones, respetar la ley les pone en desventaja frente a los criminales. Este inconveniente les hace permanecer unidos de cara al exterior, por eso se ven casos en los que errores de bulto son defendidos para mostrar unidad ante la presión popular. Muchos de los casos son indefendibles para una persona con cierto sentido común pero éste no hace presencia cuando hablamos de corporativismo. Quien no se alinea con el pensamiento del grupo es considerado un traidor. El problema de esta rigidez grupal es que se cuelan elementos no deseados dentro del gremio a los que hay que proteger en público y castigar en privado. En el cuerpo de Mossos d’Esquadra es habitual encontrarse con chalados que manchan el nombre del gremio.

En el mundo del fútbol existe otro tipo de corporativismo: el silencioso. El futbolista dice más cuando calla que cuando habla. Cada partido hay declaraciones que, ayudadas por  preguntas pocos estimulantes de los periodistas, poco dicen. El futbolista cuando no quiere mojarse dice que “habla sobre el terreno de juego” , mala idea. Piénsalo bien, ¿ de verdad alguien puede creer que se le puede definir por quien es trabajando? En el caso de los jugadores, por suerte no es así, porque en un terreno de juego se sacan a la luz las peores cualidades humanas; por eso son tan celebradas las pequeñas muestras de humanidad que se ven de vez en cuando en un terreno de juego (ayudar a levantar a un contrario, tirar la pelota fuera para atender a alguien, una sonrisa sin goles  de por medio…). Hoy en día existen varias alternativas para la expresión personal, ya no es necesario que un periodista te ponga un micrófono delante. Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat… Pues los futbolistas, en defensa de su privacidad, no utilizan estas redew sociales para opinar en temas que les puedan preocupar. Me parece respetable que no hablen de temas políticos si creen que no tienen la capacidad o la necesidad de exponerse, pero vemos en sus perfiles en redes sociales, que comparten información propia de niños de 14 años: Estoy de bodorrío, fotos en yates, en la playa, New York!!, Gracias por el apoyo, Força Barça, Hala Madrid, y anuncios, muchos anuncios. Me parece más obsceno mostrar el lujo que dar opiniones personales. Insultante.

De fútbol no dicen nada. ¿De qué te vale ser futbolista si se trabaja en equipo pero a la hora de la verdad estás solo? En el caso Suárez no he escuchado a muchos futbolistas dar su opinión. Es un tema que les incumbe y que deberían tratar públicamente para evitar debates mediáticos en los que ellos quedan como imbéciles. Cualquier jugador puede cometer algún error puntual y ser castigado duramente. Como en toda decisión, para unos puede parecer justa y para otros no. En la prensa veo como la mayoría de medios opina que la sanción es justa .   En cambio no veo a los futbolistas decir que 4 meses sean muchos o pocos. Sólo la víctima, Chiellini, ha dicho que le parece excesivo. ¿Los demás no tienen opinión? Es un tema que les puede afectar ya que a partir de ahora las sanciones de la FIFA serán ejemplares para los niños malos.

Se ha demostrado que quien entra en el mundo del fútbol profesional se prostituye ante la FIFA aceptando reglas antidemocráticas que solo son aceptadas en la burbuja del fútbol. Al futbolista se le calla pagando y no con derechos laborales. Cuando se tengan que pagar los cafés de su bolsillo se darán cuenta que han estado demasiado tiempo fuera del mundo real. Futbolistas, ayuden ha ese chico, que además de racista es caníbal.

En caso de no pronunciarse, doy por hecho que la gran mayoría de jugadores están de acuerdo con la sanción. Conociendo el mundo del fútbol… quien calla otorga. Han decidido que es indefendible. Incluso sus compañeros de selección lo hacen tímidamente escudándose en estupideces como que “les han echado porque se cargaron a Inglaterra e Italia” . Para alguien que ha perdido es un consuelo cómodo decir que han sido víctimas de la conspiración sin hacer mención al mejor gol del año, marcado por James Rodriguez.  

 

 

Caso Suárez (I/II): Mújica y Maradona parecen cómicos

Me basta con ver la cara de Suárez para saber que es culpable, tan culpable que aún no se ha disculpado ante sus compañeros de selección. Se ha limitado a decir que son cosas que pasan en el terreno de juego y que no sabe porqué lo hace. Bueno, de momento ya sabe porque le sancionan 4 meses sin pisar un terreno de juego. Para algunos es una sanción excesiva porque dicen que no le permiten trabajar .Entonces es cuando les pregunto a todos estos que se agarran a ese argumento:

¿Siempre has trabajado haciendo lo mismo? A Suárez le ha sancionado la FIFA,un organismo con un funcionamiento propio de una mafia, pero puede trabajar en todo lo demás siempre que reúna los requisitos de la empresa contratante. Si quiere trabajar de camarero necesitará idiomas, un máster de economía, un postgrado de filosofía hispana y poco más, eso si quiere trabajar de camarero en España. Si busca otras cosas no creo que tenga problemas para ser comentarista deportivo. Estoy seguro que muchos canales le abren las puertas aunque solo sea por el morbo, porque el don de la palabra tampoco es lo suyo. Además, muchos periodistas defenderían su inocencia solo para complacerle, a él, que se sabe culpable y aprovecha la indignación ciega de la gente que, aprovechando la fama, bien ganada, de la FIFA como organización mafiosa, se sienten perseguidos. Suele ocurrir entre las masas enfurecidas que necesitan sentirse perseguidas para darse aires de importancia. La ceguera es tal entre los aficionados de Uruguay que el debate se ha desviado de “la sanción es desmesurada” a “no le mordió”.

Tremendo chasco me he llevado con el Presidente Mújica reclamando justicia “porque se han pasado de la raya” ¿no será que se equivoca y se olvida que a Suárez habría que pedirle explicaciones? Mújica ha demostrado que de fútbol no sabe nada. Mejor que no hable más para no perder el cariño de los que le tenemos como una persona con un gran sentido común. Parece ser que no es para todo. “El chico es de un barrio humilde y no ha ido la universidad” ¿Esto es una explicación de algo? ¿Me está diciendo que la gente humilde son unos salvajes? Lo peor es que se lo cree. La culpa parece de todos menos de Suárez. Suárez no necesita defenderse porque es indefendible. El mismo jugador lo dice en una entrevista “no se porqué lo hago” . Ya está, cuando se pase unos meses sin jugar podrá recapacitar porque no es la primera vez que lo hace. La gota que colma el vaso de la estupidez es el apoyo incondicional de Maradona. La empatía le viene del año 94 cuando fue expulsado del Mundial tras serle detectada cocaína en la sangre. Parece que que con el tiempo opina que la culpa es de la FIFA (supongo que por hacer controles). Cuando uno se quiere creer algo solo necesita repetírselo y convencer a unos cuantos que solo sepan asentir. Si Pelé es un muñeco, éste es otro pero con los cables cruzados con el único argumento de lo que dejó de hacer lustros atrás. Llegó a ser seleccionador de Argentina y aún no entiendo qué podía aportar un tipo que aprendió a jugar en la calle, sin maestros, solo instinto+talento. Aún así ataca a la FIFA cuando él es un elemento más de la FIFA, es uno de los puntos que forman el Ying-Yang. ¿Por qué tanta insistencia por parte de Diego a la hora de criticar a la FIFA? Si no le gusta que se dedique a otra cosa. A día de hoy, la FIFA ha creado un imperio con reglas que han de acatar todos aquellos que se prostituyan y, estando en contra, formen parte. Todo no es fútbol en la vida. Maradona no sería nadie sin la FIFA al igual que el Barça sin el Madrid.

Volviendo al “Caso Suárez”, No estamos hablando de ningún genio. Sí de un gran jugador, pero su comportamiento es digno de una rata. Lo más sorprendente es que para él es habitual utilizar artimañas fuera de contexto. No me parece un tipo inteligente, pero engañará a mucha gente saliendo a saludar al balcón de su casa con los niños en brazos. Esa escena ha sido recomendada por alguien para suavizar su reciente imagen de caníbal. No veo otra explicación para sacar a los niños, ya que estaba podía haber mostrado también a su mujer. Ha sido una estrategia de lavado de imagen que puede despistar la atención de lo que realmente le ha llevado a volver a casa antes de tiempo. Aún no ha pedido perdón ni disculpas, No lo puede hacer porque defraudaría a la legión de defensores que tiene pidiendo justicia. Suárez es culpable y además no es honesto. Todos estos comportamientos son habituales. No me vale que achaquen a su niñez todas esas acciones, es más, me parece ridículo.

La sanción me parece más que justa.

Los futbolistas profesionales son chantajeados socialmente

He notado que mucha gente se ha mosqueado con el papel de la Selección Española de fútbol en el Mundial de Brasil. Me sorprende que en 2014 la gente siga sintiéndose tan afectada por espectáculos como el fútbol. Me parece genial que a la gente le guste el fútbol, que gocen con las victorias y el espectáculo aunque tengan preferencias por algún equipo en concreto, eso es sano y recomendable. Pero la realidad es bien distinta; aficionado al fútbol se le debería denominar como sufridor del fútbol para ser más exacto. Me refiero a los que sienten como propio un equipo de fútbol y festejan las victorias como propias y las derrotas de igual manera. Me atrevo a decir que, en el caso de las derrotas, las sufren con una intensidad desmedida. Se sienten traicionados, estafados y heridos  por la actitud de los jugadores durante un partido o un campeonato. Estos mismos aficionados pueden ser amantes del cine y no sentirse decepcionados si su película favorita no se lleva ni una sola estatuilla en los Oscars.¿Acaso no es una afición el cine?

El hecho de tener que ser de un equipo para encajar en la sociedad hace florecer en las personas ese sentimiento de pertenencia a un club de fútbol. Por norma general al de tu ciudad o a uno de los denominados “grandes”. Por supuesto que lo que más influye es la afición de los padres. Un niño que crece viendo como su padre disfruta y sufre con los resultados de un equipo, da por echo que eso es algo muy grande. Los jugadores también tienen padres ,y seguramente que la mayoría de ellos sean aficionados al fútbol. Habiendo mamado el fútbol desde niño –porque para ser futbolista profesional hay que mamarlo desde la más tierna infancia –de forma natural han asumido que hay mucha gente que sufre y disfruta con lo que ellos hacen en el campo. Es como si un tipo que trabaja en una barra de un bar es observado por una cámara del estilo Gran Hermano ,o mejor aún, como la película del Show de Truman pero únicamente en el trabajo. ¿te imaginas que muchos de los momentos de felicidad de millones de personas dependiera del número de cocktails que éste sirviera, sin derramar una gota y en tiempo récord? De alguna manera eso es el fútbol: un tío trabajando con la particularidad de ser observado por millones de personas que depositan la alegría de la semana en lo que ellos hagan. A cambio reciben mucho dinero, porque son utilizados por las empresas para vender a quienes les observan todo tipo de productos. Pero además se les paga porque tienen que soportar sobre sus espaldas, la presión de hacer sentir campeonas a personas que no han hecho nada más que mirar; como el cine pero en tiempo real. En cambio –una vez más los Oscars– poca gente se siente tan satisfecha cuando una película/actriz/director que le gusta se lleva unos cuantos premios. Con esto no quiero decir que el público no sea importante, es más, si hubiesen 15 millones que adorarán La Pelota Vasca como al fútbol, estoy seguro de que los sueldos de los pelotaris serían mucho más altos. Aplicable a cualquier deporte minoritario donde solo ganan mucho dinero 3 o 4.

Cuando veo a Casillas pedir perdón por haber caído eliminados en la primera fase, veo que tiene en la sangre la soberbia del fútbol que nos han implantado haciéndonos creer que es una de las cosas más importantes de nuestras vidas. Esta forma de disfrutar el fútbol (llorando las derrotas) propiciado que el aficionado estándar, el que ve cada partido de su equipo, no sepa disfrutar del espectáculo como lo que es: el antiguo circo romano (el fútbol me parece bastante más entretenido. El circo romano se asemeja a los toros pero con algo más de desventaja del animal). Pedir perdón por hacer tu trabajo me parece ridículo cuando estamos hablando de una actividad en la que hay tres posibles resultados no escritos (con la FIFA de por medio…¿?): Victoria,empate o derrota. No hay más. Solo veo factible pedir disculpas si el jugador ha jugado mal deliberadamente o ha amañado el resultado. Cuando se hace lo que mejor se puede, en un deporte donde el rival también cuenta, no consigo encontrar razones para disculparse. ¿Perdón por no ser invencible?

Los jugadores suelen estar tan metidos en la burbuja del fútbol que olvidan que sabemos que nos son seres superiores y fallan como lo hacemos todos los demás humanos. Jugando aciertan más que nosotros pero eso no quiere decir que en todo sean mejor que uno. Seamos sensatos. Especialmente aquellos que se sienten defraudados por sus ídolos. Puedes sentirte defraudado si hacen o dicen cosas que te afecten directamente; como apoyar a un partido político que no te gusta, desinterés por causas sociales o por actitudes que no aplaudirías a ninguna persona de tu entorno, etc. Solo las personas con influencia en tu vida pueden decepcionarte. Ahí decide uno mismo quien puede y quien no. Pero un equipo por perder no debería  suficiente. Tienen derecho a ello, y ellos deben saberlo cada vez que saltan al campo. Basar las derrotas en errores propios es faltar el respeto al rival que te acaba de dar un baile. Tan importante es la auto crítica como el reconocimiento al contrario.

Todo esto es nada más y nada menos que la fuerza que ejercen los medios cuando dicen que “todo el país depende de vosotros”, “habéis hecho felices a todos los españoles”…y titulares por el estilo. Futbolistas, tranquilos (sé que lo estáis): hay mucha gente a la que no le gusta el fútbol y se la suda lo que hagáis, hay otros que ven los partidos pero les preocupan otras cosas que no tienen que ver con vuestra participación en el Mundial. La prensa utiliza a los aficionados para chantajear a los futbolistas y que descarguen su frustración consumiendo sus titulares vacíos de contenido por lo general. El futbolista se siente chantajeado emocionalmente por la responsabilidad social en el estado de ánimo del país que le atribuyen los medios y los políticos interesadamente. Pero no lo sabe. Recuerdo a Florentino Pérez dando a entender que a los niños de África les alimenta más llevar una camiseta roída del Madrid que un plato con comida diaria. Una manera de sobredimensionar el fútbol para que la gente crea que es más importantes que su propia salud mental. Dijo:


“Hay niños en África que no tienen ni para comer, y que todo lo que tienen en su corazón es el Real Madrid”, apunta, asegurando que el club “no tiene ánimo de lucro, y no es de nadie, es de todos sus socios”.

Ángel Cappa contaba una pequeña conversación con su hijo:

-Hijo, ¿por qué compras cada día el diario deportivo?

-Para ver lo que pasa

-Entre partido y partido no ocurre nada, todo es mentira.

Siéntete culpable; pero no por no votar

 

Cada vez que hay elecciones se abren múltiples debates alrededor del ejercicio político. Voy a pasar por encima de todo eso para dar mi opinión sobre a qué debes temer por encima de no votar. Hay mucha gente que a última hora vota a lo que sea para quedarse con la sensación de haber cumplido con su deber. Soy de los que opinan que hay que reflexionar más a la hora de introducir la papeleta en la urna. A esos que se sienten culpables, o que critican a los que no votan, les muestro unas cuantas razones para sentirse culpables; pero no por no votar. Hay gente que por no saber qué votar, lo hacen al partido de los animales aún teniendo una mascota comprada.

  1. Siéntete culpable por tirar las colillas y los chicles en cualquier lugar.
  2. Siéntete culpable por no ceder el asiento en el transporte público.
  3. Siéntete culpable por no abrazar a tus padres más a menudo.
  4. Siéntete culpable por no escuchar con atención cuando conversas con alguien, y simplemente esperas a que acabe para dar tu opinión.
  5. Siéntete culpable por  dejar que se pudra la comida en tu nevera mientras hay millones de personas que se mueren de hambre.
  6. Siéntete culpable por vender  productos financieros poco rentables para cumplir objetivos.
  7. Siéntete culpable por no valorar a los que te rodean como a los famosos de la tv.
  8. Siéntete culpable por no buscar información fuera de los medios tradicionales.
  9. Siéntete culpable por regalar cosas y no tu tiempo.
  10. Siéntete culpable por no valorar tu salud.
  11. Siéntete culpable por no sentir empatía sufren discriminación.
  12. Siéntete culpable por no reconocer que eres un ignorante en muchos temas.
  13. Siéntete culpable por no recordarte lo bueno que eres (en algo).
  14. Siéntete culpable por no leer nunca.
  15. Siéntete culpable por por querer manejar la vida de otros.
  16. Siéntete culpable por dar consejos cuando nadie te los ha pedido(I’m sorry).
  17. Siéntete culpable por no dar las gracias por costumbre.
  18. Siéntete culpable por no mostrar la sonrisa más a menudo.
  19. Siéntete culpable por no cuidarte.
  20. Siéntete culpable por por no interesarte la política.
  21. Siéntete culpable por hacer lo que te han dicho y no lo que quieres.
  22. Siéntete culpable por temer a tu jefe.
  23. Siéntete culpable por valorar las cosas y a las personas cuando las pierdes.
  24. Siéntete culpable por matar la curiosidad de los niños.
  25. Siéntete culpable por ser un autómata.
  26. Siéntete culpable por coger el coche en trayectos menores de 3 Kms.
  27. Siéntete culpable por no descubrir música fuera del circuito de radio.
  28. Siéntete culpable por no mostrar amor.
  29. Siéntete culpable por respetar a los malos y ningunear a los buenos.
  30. Siéntete culpable por dar poder a un tirano y negarle la mano a un hermano.
  31. Siéntete culpable por caer y no levantarte.
  32. Siéntete culpable por minar las esperanzas de otros.
  33. Siéntete culpable por creer que si es injusto y te beneficia, es bueno.

 

Si vas a votar no lo hagas por votar. Si vas a votar por votar, mejor coge una pelota de baloncesto y bajas al parque.

Porqué los gitanos no practican running

Major Taylor fue expulsado de las carreras en bicicleta en Indiana una vez que comenzó a ganar. Hizo una gran reputación como El Ciclón Negro.

Llevo viviendo en Barcelona unos 20 años. Desde entonces han cambiado muchas costumbres entre los barceloneses. Uno de los cambios en cuanto al ocio se refiere, es la emergente práctica del running.
La cantidad de personas que se apunta a carreras populares va en aumento. Jamás imaginé que la gente destinaría tanto dinero a correr por la vía pública. Veo positiva que la práctica de una actividad física  se transforme en epidemia aunque haya gente que lo lleve a extremos. Es beneficioso para quien lo practica,para los promotores y para las marcas deportivas, que fabrican a un euro y venden  zapatillas a 150€. Es paradójico que hacer vida sana se haya convertido en algo tan caro. Solo hay que ver lo barato que es engordar y lo caro que es adelgazar.Algo huele mal aquí… y no es el sudor. Aún nadie me ha dado una respuesta satisfactoria acerca de porqué un bocadillo vegetal se encuentra entre los más caros del repertorio de bocatas comunes. El de pollo no cuenta ya que todo es pollo. Me extraña que las ciudades no estén llenas de pollos por las calles, es apartar la vista del teléfono y leer :”pollo con patatas” ” bocadillo de pollo ” “pechuga de pollo ”  “kebab de pollo” ¿De dónde sale tanto pollo?  Mejor no saberlo. Se entiende ¿no?

También es determinante la gran oferta de canales temáticos que ofrecen las plataformas televisivas. Ver un canal deportivo es siempre una opción cuando no hay nada interesante. Especialmente para las personas que siguen cualquier deporte no dudan en sintonizar la competición de turno y twittear acerca del evento. Parece que el espíritu olímpico es permanente.[El espíritu olímpico es la manía que tiene la gente de hablar de todos los deportes durante los Juegos Olímpicos para después tirarse otros 4 años sin ojear nada sobre judo, por ejemplo]  Queramos o no, vivimos en un entorno deportivo. Los canales temáticos deportivos son para los aficionados al deporte lo que las obras para los jubilados. No se puede negar que los acontecimientos deportivos son atractivos al mostrarnos cuerpos bien definidos, ponen rostro al esfuerzo, a la derrota y al éxito. Engancha tanto el deporte profesional que los especialistas del marketing utilizan a los deportistas para vender desde champús a productos bancarios.
Normalmente, la gente practica deporte con regularidad para sentirse bien. La afición al deporte no nace de la nada,siempre hay un gusano en el anzuelo que atrae a los peces:
-Herencia paterna
-Influencia amistades
-Admiración a un deportista o personaje famoso
-Perder peso
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Mi suicidio futbolístico por complacer a otros

Steve Wigley me ayudó mucho en Southampton ,pero yo no necesitaba tanta ayuda.

Desde los 12 a los 19 años fui un jugador especial, muy especial diría yo. No porque fuera el mejor en algo específicamente. No el más rápido ni el más técnico, quizás sí un especialista rematando de cabeza.  Aprendí a jugar en la calle imitando lo que veía en televisión y después aplicando lo que me enseñaban los entrenadores, pero siempre con esa anarquía que te deja la calle marcada en el ADN. Para mostrar desparpajo y atrevimiento dentro del terreno de juego me fue útil haberme colado en el metro o esquivar a la seguridad secreta del Corte Inglés con tan sólo 11 años. Antes de jugar en el fútbol base del Espanyol estuve en el Sector Sanfeliu y L’Hospistalet. En ambos tenía que colarme varias veces porque no siempre tenía viajes de metro suficientes a pesar de que desde el club me facilitaban el abono. Muchas veces hubiese sido más fácil pedirle a mi madre que nos(mi hermano y yo) dé dinero para la tarjeta de metro pero no queríamos molestarle con esas pequeñeces y nos encargábamos de que pensara que siempre teníamos viajes. Diez viajes nos duraban casi 20 gracias a nuestras artimañas. De no hacerlas hubiésemos arruinado a nuestra madre o no hubiésemos jugado a fútbol. En esa época mi madre acababa de aterrizar en Barcelona con tres hijos, no tenía sentido molestar con caprichos.
Cuando entre en el Espanyol fue todo más sencillo ; ya llevábamos en Barcelona cuatro años y estábamos asentados. La clave de mi buen rendimiento en el Espanyol durante 7 años fue que fui obediente en defensa y libre en ataque.
Al fichar por el Southampton tuve el problema de la adaptación a un nuevo país y un nuevo fútbol. Ellos ya me habían visto jugar antes de ficharme, así que, supuestamente,ya conocían mi estilo.Disciplinado en defensa y anárquico en ataque. Lo que me costó más al principio -por encima de todo- fue comunicarme dentro del terreno de juego con los ingleses,ellos estaban acostumbrados a ponerle mantequilla a todo mientras que yo aceite de oliva. Siempre fui como una radio dentro del verde, era mi manera de estar en el partido. Todo el rato diciendo “bien, vamos y toma”. Lo que se llama un pesado. Pero además jugaba bien. Todo esa metodología de concentración la perdí al llegar a Inglaterra,los veía tan fríos que pensé que sin cerveza no reaccionaban.Tenía compañeros que con una fría delante cambiaban totalmente. Me sentía raro diciendo ‘Come on ‘ de buenas a primera. Entonces opté por ser como ellos. Grave error. Fui más disciplinado en ataque y traté de aprender  a colgar balones desde la línea de tres cuartos de campo sin tener que desbordar al lateral, que era mi especialidad. Eso me pedía el entrenador, Steve Wigley, también me excluyo de las jugadas estratégicas para rematar de cabeza cuando ese era uno de mis fuertes, llegar desde atrás y anticiparme en el remate.El hombre trataba de ayudarme pero no tuve la fluidez necesaria para discutir estos asuntos. Años más tarde algo me dice que me dejé moldear por alguien que no me conocía bien y quiso convertirme en unos más cuando fui fichado por ser diferente.
Dejé de ser un emprendedor para ocupar un puesto de funcionario en el terreno de juego. Esto me marcó durante el resto de mi carrera porque para siempre perdí ese desparpajo que tienen los chicos de calle haciendo de mi juego algo más académico.
Cuando se tiene una habilidad que nos hace únicos, es preferible no abandonarla por satisfacer a terceras personas. Tratar de encajar en los equipos me supuso un suicidio.

Es de ilusos decir que el fútbol es sólo un juego (2/2)

“Todo el mundo tiene problemas y el fútbol acaba siendo el psicólogo más barato” Diego Forlán

 

Sería un grave error convertirse en futbolista y cree que el fútbol es sólo un juego. Si el fútbol lo es, la vida también.Aunque veas una pelota y unos tipos en pantalón corto, es más complejo de lo que parece. La única diferencia entre la vida y el fútbol-para los profesionales- es que la vida es todo mientras que el fútbol es parte de la vida de muchas personas.

Si el fútbol sólo fuese un juego, para ser profesional no serían necesarios un mínimo de 10 años de aprendizaje para  aunque sea poder vivir de la práctica durante unos pocos años.

Si el fútbol sólo fuese un juego, un gol no enloquecería a tantas personas.

Si el fútbol sólo fuese un juego, una microrrotura muscular no sería un drama para un trabajador.

Si el fútbol sólo fuese un juego, un jugador  y su familia no tendrían que cambiar de ciudad de un día para otro con todo lo que ello conlleva.

Si el fútbol sólo fuese un juego, perder un partido no afectaría el estado anímico de los profesionales y aficionados.

Si el fútbol sólo fuese un juego , las cadenas de televisión no gastarían tanto dinero en tener los derechos televisivos.

Si el fútbol sólo fuese un juego, retirarse, y seguir sus vidas con treinta y pocos años, sería sencillo para todos los futbolistas.

Si el fútbol sólo fuese un juego, quizás sólo quizás podríamos tomarlo en serio.

Si el fútbol sólo fuese un juego,  los bares no harían más caja los días que hay partido.

Si el fútbol sólo fuese un juego, los hoteles dejarían de facturar parte del dinero que gastan los aficionados para ver un partido a domicilio.

Si el fútbol sólo fuese un juego ,¿quién iba a explotar a los miles de personas que hacen prendas deportivas en Asia?

Si el fútbol sólo fuese un juego, los jugadores no tratarían de esconder su dinero en paraísos fiscales para no pagar lo que corresponde a Hacienda.

Si el fútbol sólo fuese un juego, yo no estaría hablando de fútbol ahora mismo(¿o si? )

Si el fútbol sólo fuese un juego quizás no sería utilizado en contra del pueblo para manipularnos y vendernos helados, seguros, coches, relojes,calzoncillos, anti-caspas y demás chorradas que nada tienen que ver con el fútbol. El fútbol pudo empezar como deporte pero ha acabado siendo un arma de manipulación masiva muy efectiva.

¿Aún crees que sólo es un juego?

Es de ilusos decir que el fútbol es sólo un juego (1/2)

“No se trata sólo del juego en sí. Antes que nada, el fútbol es una batalla psicológica, el aspecto humano tiene un papel significativo”. Sócrates Da Silva

Aún en el siglo 21 sigo escuchando la misma frase entre los aficionados al fútbol: “Es sólo un juego”. El parchís si lo es, el 3 en raya también, el escondite también; el fútbol no es solo un juego. Cuando tu hijo juega al parchís no sueñas que vaya a ser un campeón mundial (alguna vez se ha organizado). En cambio son pocos los padres -de niños que juegan a fútbol- que alguna vez sueñan con verlos en primera división. ¿Seguro que solo es un juego? Es un modo de vida que requiere de una dedicación desde niño, nadie se hace profesional comenzando a jugar a los 18 años, lo cual quiere decir que antes de ser profesional es necesario un aprendizaje de unos 9 años sin que nadie te asegure que el niño llegue a profesional. No es como una carrera universitaria, que estudiando se puede sacar en unos 5 años dependiendo de tu esfuerzo y dedicación. Con juego del fútbol no es así. No se puede simplificar a sólo un juego, que lo es, pero no sólo.

Si fuese un juego no habría gente transfiriendo a sus hijos el amor por unos colores (que cambian cada año) de un equipo, normalmente el del padre ¿Te imaginas a un padre educando a su hijo para que siempre juegue con el amarillo en el parchís?

Conozco gente que habla de un club de fútbol como si el formase parte a pesar de no tomar ni una sola decisión ni como socio ni como simpatizante. Siempre dicen “hemos perdido” “hemos ganado” (semos ganado). Entiendo perfectamente lo que quieren decir pero no lo creo correcto. Que un estado de ánimo varíe por el resultado de un equipo de fútbol me parece exagerar.

Hace unos días me llamo un amigo,Iván, para felicitarme la estrenada paternidad -sí, he sido padre y soy muy feliz- le pregunté qué tal estaba y me dijo que  la enfermedad mejor, su madre bien, que su novia es un sol…que no me puedo quejar. -Añadí-¿Ya trabajas?- No, pero poco a poco, todo no puede ser. ¡Brillante! no viene a cuento pero lo quería contar.

Mucha gente siente a la Selección Nacional como un símbolo de identidad mientras que las otras selecciones deportivas no ejercen de ejercito pacífico cuando participan en campeonatos. Poca gente apoya a la Selección Española de Ajedrez. Hay otras modalidades que reciben apoyo puntual cuando hay olimpiadas o campeonatos internacionales importantes pero en fútbol es importante incluso un amistoso contra Chipre o una pachanga del Madrid en Qatar mientras que el Barça se prepara para jugar contra el Shangai United.

En definitiva el fútbol es una batalla psicológica  que consiste en hacer rabiar a los amigos aficionados al equipo contrario.

A Cristiano Ronaldo no le gusta el fútbol

 

Desde hace unos años me preguntaba porque no me gusta Cristiano Ronaldo el futbolista -a la persona no la conozco- y no lo podía entender. Recuerdo que cuando estaba en el Manchester, 2004, me gustaba más aunque no era la bestia que es ahora. Evidentemente es mejor jugador actualmente…pero no me gusta casi nada. No me importa como haga los goles, que normalmente son reventando la bola, no me gusta su mirada dentro de un campo de fútbol, no me gusta su cara cuando recibe un golpe, falla un gol o algo no le gusta; hace pucheros como un bebé. No me gusta que no celebra los goles con sus compañeros; ellos lo celebran con él.

Soy aficionado a la múcica en directo aunque voy a muy pocas actuaciones durante el año. Aún así me sigue encantando fijarme en los músicos y el/la vocalista. Recuerdo un concierto en el club de jazz Jamboree, Barcelona, una actuación de Sara Pi  junto a su banda, la complicidad que tenían todos. Lo primero que te llama la atención es la presencia de Sara Pi en el centro del escenario con una voz suave y una sonrisa capaz de iluminar todo el escenario. Pero yo fui más allá; me fijé en los músicos mientras ella acaparaba toda la atención. Lo que me llamó más la atención fue ver como los músicos se miraban entre sí con una complicidad que mostraba  que se estaban divirtiendo. Estoy seguro de que si no hubiese público se lo pasarían igual de bien. Todos, Sara también era cómplice de los músicos y les daba el protagonismo que se merecían. En resumen: Les gusta la música.

El caso de Ronaldo lo veo claro: No le gusta el fútbol. Le gusta ser el mejor. Él solo disfruta si todos dicen que es el mejor, el fútbol le importa bien poco si no destaca más que nadie durante el partido. Yo creo que es una máquina de competir. No es parte del equipo, el equipo es un medio para conseguir su objetivo que no es otro que ser reconocido como el mejor. Nadie puede decir que Ronaldo se divierta en un partido en el cual él no sea protagonista. No veo que tenga complicidad con sus compañeros ni se alegra del acierto ajeno si no le favorece de forma individual y directa.Él es el cantante que viaja en un coche  con el representante mientras el resto de la banda lo hace en furgoneta.

A Cristiano no le gusta jugar, le gusta ser el mejor Por eso no me gusta verle jugar: porque no se divierte con los compañeros.

 

 

Romper las reglas

jacintoela:

He leído este post y no he podido resistir compartirlo en mi blog. Me hubiese gustado escribirlo a mí.

Originalmente publicado en azucenagaranto7:

En apenas dos décadas hemos pasado de la bronca, el castigo y el bofetón al no pasa nada, la próxima vez lo harás mejor y la caricia.

La cultura americana nos avasalla. El refuerzo positivo nos coloniza y el coaching reverbera en cada llamada a la acción. Las frases hechas de autoayuda toman los discursos. Se alimentan las historias de héroes anónimos y se hace avanzar a cualquier pelagatos a base de palmaditas en la espalda.

Ahora parece que los polos opuestos ya no se atraen. Que todo no puede ser “siempre negativo, nunca positivo”. Si Van Gaal supiese lo que vaticinaba, quizá no hubiese abierto la boca.

Por aquel entonces todavía nos cascaban ostias “a punta pala”, nos echaban unas broncas del “copón bendito” y nuestros padres, educadores y demás entorno influyente nos decían de todo menos guapos.

De la mala ostia de Clemente y la mala…

Ver original 851 palabras más

Rayo Vallecano – Betis: 3 detalles para enseñar a los niños

A pesar de lo poco que me gusta, eché un vistazo a la web del Marca para ver como habían quedado algunos resultados de la primera división. Como siempre me alegre de la victoria del Rayo Vallecano, esta vez contra el Betis, un equipo herido de muerte( ojalá la muerte fuese descender al segundo mundo). El Rayo es uno de los equipos con el juego más atractivo de primera división a pesar de no contar con una plantilla muy cara en comparación con otros presupuestos de la categoría.

Sin mucha demora me detuve en el video resumen de este partido para ver como habían sido los goles. El primero me pareció genial por parte del Rayo. Todo fue fruto de una presión perfecta que acabó con un error en la cesión al portero de Paulao que quedo tan corta que un niño de 5 años le hubiese dado con más fuerza. Supongo que al estar tan cerca del portero , Paulao trato de no pegarle una piedra al guardameta en la cesión, que fue con tanto cuidado que le quedó la pelota en bandeja al jugador del Rayo. 1-0 minuto 14.

El segundo gol llega precedida de una serie de pases entre jugadores del Rayo que, tras centro de Arbilla desde la banda derecha, acaba con el intento de despeje de Paulao en el fondo del portería. Mala suerte. 2-0 minuto 27.

Paulao se va del campo.

El Betis se encuentra en la dinámica perdedora de los equipos que tras nadar sin moverse ni un metro, empiezan a ver que no hay salvación. Cuando algo les puede salir mal , les sale peor. Solo hay que ver el ejemplo de Paulao; posiblemente este haya sido su partido más desafortunado a nivel individual. Pero este encuentro nos dejó 3 momentos dignos de mostrar a los niños que juegan a fútbol.

1 La cagada en el primer gol de Paulao.

Los jugadores del Betis no dudaron en quitar importancia al error de su compañero en la jugada del primer gol ayudándole a levantarse y seguir el partido. La verdad es que el jugador estaba bastante afectado pero como lo estaría cualquiera. A pesar de eso todo siguió normal.

2 gol en propia puerta de Paulao.

Al ver como se introducía la pelota en su propia portería, el mismo jugador se quedó tendido en el suelo sabiendo lo díficil que se le ponían las cosas a su equipo con este segundo gol; casi están en segunda. Tanta desgracia en menos de un cuarto de hora no podía ocurrirle a él. Para los del Rayo este acontecimiento suponía un paso de gigante hacia la salvación. Algo importantísimo para un club tan modesto como el club de Vallecas. A pesar de la euforía, la reacción de los jugadores del Rayo fue no celebrar el gol y algunos de ellos acudir  a consolar a Paulao que estaba fuera de sí. Esa mirada me recordó a la de alguien que acaba de perder un ser querido pero aún no se lo cree. Entre sus compañeros y rivales trataron de quitar hierro al asunto pero él ya había tomado una decisión:

3 Paulao pide el cambio

No estaba lesionado físicamente, sus compañeros le habían perdonado al instante, pero Paulao, durante los segundos posteriores al gol, tumbado en el césped y tapándose la cara. había decidido salir del terreno de juego.Era el minuto 27 pero seguir no tenía sentido si la cabeza ya no funcionaba a la velocidad que requiere un partido de primera división. Se levantó, miró al banquillo y pidió el cambio. Nadie trató de hacerle cambiar de opinión. Al instante todos los presentes en el estadio se convirtieron en Paulao y le dedicaron una ovación para mostrarle ánimo tras esas dos jugadas tan desafortunadas. En el banquillo lloró.

3 lecciones

1 A un compañero no se le deja en el suelo cuando cae.

2 Un rival es un compañero que juega en el equipo rival.

3Todo el mundo tiene derecho a rendirse parcialmente.

 

 

 

Messi es aburrido y Neymar se aburre

Yo soy un mal aficionado al fútbol ya que veo poco, no soy de ningún equipo y solo veo los partidos gordos del Barça y Madrid, por lo cual , mi criterio es horrible. Como cada vez que hay partido entre los dos Monstruos de la Liga (en todos los sentidos) fui a casa de mis suegros ya que no tengo tele y me da pereza ver fútbol en el ordenador, casi tanta como en la grada de un estadio.

La Copa del Rey me importaba menos que los contendientes a pesar de estar saturado de tanto Clásico. Cuando juegan estos dos equipos me fijo más en el Barcelona que en el Madrid. No es porque sea simpatizante del Barcelona, más que nada es porque empecé a ver fútbol en la época del Dream Team de Cruyff y lo más parecido a ese juego lo ha hecho el Barcelona, el Arsenal y el Celta de Vigo de Mostovoi. El Madrid juega a ganar y eso a mi no me dice nada, básicamente porque yo mirando gano poco cuando no veo el fútbol que me gusta. Es como cuando todo el mundo me dice que una peli es muy buena porque es taquillera, pues si a mi no me gusta me  da igual si ha recaudado 20 millones de euros ó 3. Si no me gusta no la compro. Con el Madrid me pasa eso; de cada 10 partidos me gusta 1. Lo dicho , que soy muy mal aficionado al fútbol, lo siento.

Durante la final me dió por fijarme en las caras de Messi, Neymar y Bale. No soy un experto pero para tener mi propia opinión no necesito serlo, es más, refuerza mi autonomía a la hora de hacer valoraciones que nadie me ha pedido.

Messi

Ha demostrado con creces ser uno de los 5 mejores jugadores de la historia aunque no sea de mi estilo no deja de impresionarme su calidad. Dicen que es un líder, yo digo que no. Opino que es un tipo que juega de maravilla al fútbol y más que un conductor de carrozas es un pura sangre que tira del carro él solo si es necesario. Por eso los compañeros dicen que es un líder, porque ellos van montados en el carro cuando nadie tiene claridad para tirar, Messi  lo hace sin mirar si alguien le acompaña. Él no lo sabe pero contagia a sus compañeros y les da la seguridad de que todo va a ir bien. Su capacidad para concentrarse le hace olvidar esa tremenda responsabilidad que descargan los compañeros sobre su talento futbolístico. Parece que el empanado se está dando cuenta de que todos le miran en busca de una reacción, y esta situación le incomoda hasta tal punto de camuflarse como uno más del equipo y adaptarse al estado del resto del equipo. Ahora que se comporta como uno más se ha convertido en uno menos. Messi es un tipo aburrido de por sí y parece que se ha llevado a su persona al campo, quienes le conocen deben haber visto en casa esta forma de andar de Messi por el campo, sin chispa. Pero no creo que les preocupe demasiado porque nunca ha sido un chico muy divertido fuera de los terrenos de juego. Messi está bien.

Neymar

El caso de Neymar, según mi paranoia psicoanalista, me recuerda a mi en algún momento de mi corta pero cargada carrera deportiva. En sus ojos al fallar una acción veo lo mismo que pude sentir yo en algún club por el que estuve. Esa mirada quiere decir “me habéis engañado”. él llegó a un club mediante una megaoperación monetaria de la que muchas partes salieron beneficiadas, incluido él , evidentemente. Pero creo que esa nube gris que se posa sobre su cabeza y se refleja en su mirada no es más que la sensación de creer haber llegado a la cima de una montaña cuando realmente le han dejado en la falda, cargado de sacos de dinero y sin ningún serpa  que le ayude a cargarlos; esta vez él es el serpa de otros compañeros consagrados dentro del equipo. Esto no es una cuestión de dinero. Neymar es el equivalente de esas personas que se enamoran de otra porque les parece gracioso que coman con las manos pero cuando se emparejan les obligan a utilizar cubiertos. Neymar en Barcelona le están pidiendo ser una persona que no es para encajar en el equipo. Es una contrariedad porque posiblemente  su juego va relacionado a su forma de ver la vida, pero cuando alguien paga más de 100 millones de Euros por ti no es para que hagas lo que quieras; es para que hagas lo que sabes al estilo de la corporación. No es un europeo y no se le puede pedir actuar como tal. El tipo trata de ser uno más en el equipo siendo menos de lo que es porque traiciona a su propia naturaleza como persona. Si uno ha de cambiar es para mejorar ciertos aspectos pero sin perder aquello que le hizo diferente.Neymar está acostumbrado a jugar con la responsabilidad de no defraudar a sus compañeros ni al público pero está jugando con la responsabilidad del precio que se pagó por él y las consecuencias que ha tenido su fichaje, que ha provocado la dimisión del presidente que le fichó. Neymar se aburre porque el fútbol es muy aburrido cuando tienes talento y no te diviertes. Se le ve sonreír pero no lo veo alegre jugando. Un jugador mediocre no busca divertirse , pero Neymar no lo es, que nadie se equivoque. Quizás deban trabajarle mentalmente y quitarle las cadenas.Se le ve sonreír pero no lo veo alegre jugando. Solo así dejará de aburrirse. Si quiere hacer el mongui en Instagram hay que dejarle, no deja de ser un chaval, si lo hago yo con 31 años ¿Cómo no lo va a hacer él con 21?

Bale

Está en la misma situación que Neymar está en Europa, para él todo es un poco más sencillo. Es un maratoniano y su trabajo es regular. Va dando frutos y no hace nada que llame la atención como para que le ataquen cuando tenga actuaciones más discretas.No es el típico jugadior que ames u odies, a este o se le quiere o causa indiferencia, le beneficia dentro del terreno de juego para poder tener una integración apropiada a su nuevo club. Ya hay otros copañeros que le cubrirán las espaldas.

 

Realmente este es un tema para hablar en una cafetería sin tocar lo que al terreno de juego se refiere.

La introducción de un niño al mundo del fútbol

Cuando un niño llega nuevo a un colegio, una de las mejores formas de integrarse es jugando a fútbol en el patio, de hecho es la opción más a mano, especialmente en un país donde el fútbol sustituye lo que antes representaba la Iglesia. No es fácil vivir al margen del ‘deporte rey’ cuando es imposible no cruzarse con alguien vistiendo una camiseta de fútbol por la calle, un anuncio televisivo o un póster enorme por la calle con la figura de un crack.

Después tenemos la presión que ejerce la mano invisible del padre al hijo. El progenitor, por lo común, necesita de alguien que comparta esta afición con él, las compañeras sentimentales no suelen ejercer ese papel, por eso al tener un hijo o hija, éste trata de aficionarle a un equipo de fútbol. Esta presión también suele ejercerla el abuelo, aunque con menos insistencia. Así es como se consigue que una costumbre se convierta en tradición. A base de repetición. Al nacer hay tres cosas que ya están asignadas de antemano que en el futuro uno mismo puede cambiar: La religión, el nombre y el equipo de fútbol.

Cuando alguien me pregunta cuál es mi equipo se sorprende cuando, habiendo jugado en varios, respondo que ninguno. A veces he tenido que decir alguno para no tener que iniciar un debate que no me llevará a nada que no sea seguir siendo neutral (aún así tengo mis preferencias).

En mi caso no heredé la pasión por el fútbol a través de mis padres. Mi padre es del Madrid pero es como si no fuese de ningún equipo, nunca le vi hablando de fútbol… ni de baloncesto, ni de aviones (desde los 7 años que no vivimos con él) solo hace bromas, muchas. La pasión por el fútbol la adquirí conjuntamente con mi madre y mi hermano al llegar a Barcelona en el año 1991; mi hermana fue la única que pasó bastante del tema, tenía cosas más interesantes que ver fútbol. Llegar a Barcelona en la temporada 91/92 fue como recibir una invitación que decía “Buenas tardes, le invitamos a conocer el mundo del fútbol de la mano de un equipo de ensueño, el Dream Team”. Mejor anzuelo en esa época no había, la ilusión que se respiraba en Barcelona con ese equipo era contagiosa, y a medida que avanzaba la temporada la ilusión se fue transformando en amor, esperanza y espectáculo. Los Cruyff,los Stoichkov,los Laudrup y los Bakero estaban llevando al Barça a donde siempre habían soñado: La Copa de Europa. Cada jornada esperaba al partido del sábado noche, me había enamorado del fútbol. Lo normal en los niños que practican fútbol es haber tenido sus primeros contactos con el balón a muy temprana edad, 5 años,6, incluso antes. En mi caso no fue así, puedo decir que recuerdo perfectamente como me sentía ese primer año como aficionado y practicante de fútbol. No creo que sin imágenes fotográficas o de vídeo, muchos niños puedan recordar tanto como yo. Mi participación en el mundo del fútbol fue una elección que no heredé de nadie en particular más que del entusiasmo de la ciudad.

Hay padres que prolongan sus vidas automovilísticas en sus hijos, aunque estos no lo hayan pedido jamás. Después se frustran cuando ven que sus hijos no llegarán donde a ellos les hubiese gustado. Estas expectativas, privadas, hacen que algunos chicos jueguen durante más años de los que disfrutan para no defraudar a sus padres. Quizás este fue el motivo por el cual no me costó nada dejar el fútbol de competición con 26 años; nadie me puso una meta aunque sabían que podía llegar bastante lejos, creo que no defraudé porque al dejar el fútbol no salí cabizbajo.

Cuando veo a los padres de los niños gritando como energúmenos en un partido de infantiles, tengo la duda de que si están animando a sus hijos o a ellos mismos reflejándose en la figura de sus hijos. En caso de animar a sus hijos bastaría con no perder la compostura ni la educación, serían suficientes consignas positivas más cercanas a la sonrisa que a la rabia. Lo importante es que los chicos lo pasen bien JUGANDO.

Si el tenis fuese un deporte más asequible económicamente, muchos padres optarían por animar a sus hijos a practicarlo. Para ellos será más fácil detectar quien es el enemigo, el jugador rival, no como en el fútbol, que son los contrarios y el compañero que no pasa la pelota y el portero que no para ni el grifo. En tenis se tiene más de la mano saber cual es el camino a seguir para entrar en el circuito profesional. Eso no quiera decir que sea fácil, tan solo que uno tiene la posibilidad de depender, en un grado mayor, de sus capacidades para conseguirlo. En el fútbol es diferente porque por muy bueno que uno sea necesita a los otros componentes de la plantilla para poder conseguir los objetivos. Hay más plazas disponibles en el fútbol profesional que en el circuito del tenis profesional pero también hay más practicantes, la competencia es tan feroz que hay que contar con la Diosa Fortuna para llegar (esto, siempre sin dejar de trabajar). La carrera del futbolista es, durante su época fértil, un proyecto de vida que requiere una cierta disciplina. No es algo que se pueda dejar y retomar cuando a uno le apetezca, no si se quiere ser profesional o competir a cierto nivel. Solo te digo que hay gente de 34 años que lleva 30 detrás de un balón con lo que esto conlleva en cuanto a horas de entreno, partidos, lesiones, alegrías, decepciones y más cosas que descubrirás en este libro. En principio nadie juega a fútbol por obligación de terceras personas porque cuando esto se alarga en el tiempo solo la pasión mantiene encendida la llama de la pasión que hace al jugador querer hacer las cosas mejor cada día y soportar los momentos duros sin rendirse de forma definitiva. Ser futbolista es algo voluntario, bien porque es una pasión o un sustento económico, cuando es lo segundo puede convertirse en un trabajo sin más. Cuando es así, este deporte es muy feo.

El futbolista se pasa la carrera compitiendo desde niño a un nivel, por momentos, anacrónico a su edad. Aún disfrutando requiere de un sacrificio necesario para cualquier actividad exigente que desafíe la capacidad de la persona para superarse y ser mejor que ayer pero peor que mañana. Evidentemente que se llega a un punto donde mejorar, por temas fisiológicos es imposible mejorar, entonces entramos en la fase en la que nos ponemos un paracaídas para ralentizar la caída natural de todo deportista para dejar sitio a otros, es la vida. No es necesario tener un enfoque hacia el mundo profesional para invertir miles de horas en la práctica. Hay personas que necesitan leer el periódicos diariamente, otras hacer el vermú de los domingos, en este caso jugar a fútbol hasta que el cuerpo aguante. Es una forma de vida.

Formar parte de un equipo es comprometerse durante 10 meses con una causa independientemente de la categoría. No es una obligación como lo puede ser ir al colegio. Aún no siendo el mejor, todos los jugadores son importantes. Todos no juegan pero si entrenan y es aconsejable que nadie se sienta marginado o maltratado. Formar parte de un equipo es aceptar un pacto con el resto de compañeros, agarrar tu remo y no dejar de remar hasta llegar a la meta a sabiendas de que habrán momentos en los que la motivación o la fuerza decaigan, será ahí cuando uno se ha de apoyar en el resto, para eso están ahí, para solucionar los errores y fatigas de los compañeros. Esa es la gracia de pertenecer a un equipo.

Personalmente opino que esta sociedad desaprovecha la experiencia de toda la gente que practica deportes de equipo, en este caso fútbol. Hay muchos aspectos de la convivencia de un grupo deportivo que se pueden aplicar fuera de los vestuarios de un equipo. Al igual que dentro delos equipos se deberían aplicar varios aspectos del mundo real al que todos los jugadores pertenecen mientras no están dentro de la burbuja futbolística. Una mundo no se puede separar de otro pero se separa el deporte del resto de la sociedad como si, utilizando el sentido común, eso fuese posible. Esto es lo que crea situaciones surrealistas cuando uno ve un partido de fútbol,  por ejemplo; aceptar como normal y lógico que un jugador se revuelque por el suelo al recibir un golpe equivalente a un cocotazo con una puerta de un armario. Nadie en su sano juicio se tiraría por el suelo de casa esperando a ser atendido por su mujer, o hijos, ya que no hace falta ser médico para tirarle agua alguien en la cabeza( si está bendecida hay que ser cura, eso sí).

Esto solo es un pequeño extracto de la introducción del libro que llevo escribiendo hace unos 14 meses, se llamará Cruzados Rotos #CC

Los Chicos De La Resi

Todo el mundo conoce a los chicos de la Masia del FC Barcelona pero en la ciudad hay otra Masia en versión perica: La Residencia del Espanyol. En mi etapa como ‘espanyolista’, estos chicos, de entre 14 y 18 años, se alojaban en un piso de la calle Gran de Gràcia. Los chicos de la Resi, como les llamábamos, eran escogidos desde todos los puntos de España con la intención de convertirlos en profesionales del primer equipo. En edad adolescente estos muchachos dejaban sus hogares con la ilusión de cumplir un sueño: ser futbolistas de élite. Durante mi etapa(1996-2001) pocos fueron los casos de adaptación absoluta por parte de los jugadores dentro del terreno de juego. Por algún motivo relacionado a la movilidad geográfica, pocos pudieron demostrar al 100% quienes eran dentro del terreno de juego.
Raras veces nos paramos a pensar en el impacto emocional que puede suponer para un jugador mudarse de una ciudad a otra. El cambio es más que notable cuando se pasa de una ciudad pequeña, o pueblo,a una gran ciudad como lo es Barcelona. La voluntad y la disciplina que requiere seguir estudiando es grande, especialmente cuando no se tiene encima la alargada sombra de los padres alumbrando al camino que llevará a los chicos a conseguir los objetivos básicos de un adolescente en edad de formación intelectual. El club, por supuesto, tiene personal cualificado para hacer mas llevadera esta etapa de las promesas. Pero no era la misma autoridad que pueden tener los padres por mucho que se esfuercen estos cuidadores.
Hay que tener que un jugador de 15 años para llegar al primer equipo le pueden quedar unos 4 años como mínimo. Debe dar vértigo solo de pensar que van a estar en un nuevo entorno durante tanto tiempo si quieren conseguir sus objetivos. Más de uno se ha alegrado cuando le han echado… Leer más…

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